El órgano

Toccata y fuga en Re menor  
en el órgano en el Episcopal de San Juan Iglesia 
Stamford, Connecticut.

La invención de este instrumento de viento provisto de tubos y teclado debe atribuirse a Ctesibio, que vivió en Alejandría durante el siglo III antes de J. C.
Él fue el primero en construir una caja (somier) sobre la que colocó unos diez tubos de lengüeta libre que sonaban gracias a la acción de unas lenguas de madera o teclas dispuestas en forma de teclado. Con ayuda del agua y de bombas soplando horas consiguió establecer una presión continua destinada aquí vive darán los cuerpos sonoros dispuestos sobre la caja (órgano hidráulico).
Pero el órgano portátil descubierto en Aquincum, Hungría, que se remonta al siglo III de nuestra era, demuestra que el sistema neumático, más perfecto, ha sustituido ya al sistema antiguo: en él el aire es insuflado mediante dos fuelles de mano.
Pipino el Breve recibió en 757 del emperador Constantino Coprónimo un órgano idéntico al que Bizancio utilizaba ya desde hacía cinco siglos. El nuevo instrumento conoció un éxito enorme en el mundo occidental, y fue el origen desde antes del fin de la Edad Media, de una serie de instrumentos que respondían todos a la denominación general de órgano.
Órgano portatil
El registro apareció seguramente a partir del siglo III: se trata de una artificio que permite hacer sonar un grupo de tubos de la misma sonoridad (registro individual) o bien un grupo de tubos más pequeños destinados a producir los armónicos (de 5 a 10 tubos por nota) de los sonidos fundamentales (registro colectivo). Los últimos reciben el nombre de lleno o mixturas, y los primeros son los juegos de fondo o principales, abiertos o cerrados. Una tercera serie, o juegos de lengüetas o lengüetería (trompetas y sus semejantes) proporciona fuerza y color al órgano.

En el siglo X el órgano de Winchester, que contaba con 400 tubos, necesitaba de seteinta encargados en los fuelles y dos organistas.
El desarrollo en occidente de la polifonía vocal coincide con de la extensión del órgano en las catedrales y grandes iglesias abaciales.
Órgano portatil
Este instrumento puede adoptar tres aspectos o modalidades:
la de nynphaion u órgano portátil que se llevaba en bandolera en marchas y procesiones, con un teclado de veinte notas que, tocado con la mano izquierda, hacía sonar tubos de dos pies y de un pie;
la del órgano positivo, más importante, que se colocaba sobre una mesa, un caballete en forma de X o directamente en el suelo, y que agrupaban de tres a siete hileras de 20 a 25 tubos o juegos (o registro separados) de cuatro, dos o un pie (alrededor de este positivo se agruparon, en el coro, los miembros de la schola durante los siglos que van del XIII al XVI; y los instrumentistas, solistas y miembros del coro en los siglos XVII y XVIII); el tercer tipo constituye
el gran órgano de tribuna.

Parece ser que a partir del siglo XIII estos diversos instrumentos se enriquecieron con notas cromáticas;
el primero pedalero (pédalier) adaptado al gran órgano, instrumento solista, data de fines del siglo XIV, y consta de una serie de teclas de madera que se tocan con los pies para poner en acción las notas inferiores del teclado de mano. En la misma época el gran órgano de tribuna se enriqueció con un segundo teclado, un mecanismo que permitía poner en marcha desde la misma consola el teclado principal y el positivo, colocado también en la tribuna pero detrás del ejecutante: pequeña fachada (buffet) que dialogaba con la gran fachada.
órgano positivo finales del S XVI
Coleccion G Thibault
Museo del Conservatorio de Paris
Durante los siglos XV y XVI se dispusieron en la fachada principal algunos juegos e independientes (flauta 8, trompeta 8), enriquecida ya con las 12 notas del pedalero. El número de teclas de cada teclado fue en aumento desde el siglo XV hasta el XVIII; para los manuales paso de 35 y 42 a 50 y 52 notas ; para el pedal, de 12 a 27 notas.
A finales del siglo XVI o principios del XVII aparecio un tercer teclado (partido, de 27 notas), llamado expresivo.
Y un cuarto teclado (también partido, de 27 o 32 notas, llamado de eco apareció a mediados del siglo XVII; los dos teclados partidos sólo disponían de uno o dos juegos aptos para la melodía (corneta trompeta, flauta de eco). Un teclado llamado de las bombardas, rico en lengüetas, completo, a mediados del siglo XVIII, al teclado principal; poseía la misma extensión que este.
El órgano clásico agrupa registros de fondo de 16,8,4 y 2 pies, abiertos o tapados; mutaciones sencillas, como nazardo (nasard), tercera, larigot (flageolet); mutaciones compuestas, como rellenos, llenos, címbalos, que hacen más brillante la sonoridad del principal; lengüetas (trompeta, bombarda, clarín, cromorno, oboe, voz humana), que lo hacen más incisivo.
Los sencillos fuelles cuneiformes cedieron la plaza en el siglo XVII a sistemas de fuelles con refuerzos que permitían que cada caja actuase de acuerdo con una diferente presión de aire.
 Muy compleja, la caja llamada de resortes cede el sitio, durante los siglos XV y XVI a la de registros, base del órgano clásico de tracción directa y mecánica.
 El movimiento de las teclas se realiza mediante un abregé: varitas, pilotes, escuadras, balancines, todas ellas articulaciones que permiten poner en comunicación la tecla, accionada con el dedo, con la válvula que al abrirse permite el paso del aire comprimido a la caja o depósito de aire y hace sonar los tubos.
Organo de la catedral de Barcelona (1538)
obra original de Pere Flamech y el tallista Antoni Carbonell
A partir del siglo XVII cada país de occidente posee su peculiar tipo de órgano nacional con unos caracteres generales comunes. (Cada teclado está compuesto como formando un todo, con sus fondos, mutaciones y lengüetas; pero también hay un plano sonoro que se opone, por el tamaño de los tubos, la presión bajo la que vibran, su timbre, a los juegos de un segundo teclado o de un pedalero). En España se construyeron, en los siglos XVII y XVIII, época de oro de la organeria hispana, unos instrumentos caracterizados por la riqueza de sus juegos de mixturas, por la nitidez y suavidad de sus flauta dos y, sobre todo, por la que extraordinaria brillantez y magnificencia de la lengüeta exterior, sin rival en Europa.
En general tenían dos teclados, el gran órgano y el llamado cadereta o de silla; en cambio, o no existía o se utilizaban muy poco el pedalero.
Inglaterra se limita a un modesto órgano de dos teclados y algunas notas en el pedal.
Santa Cecilia
Patrona de la música,
  tocando el organo positivo
El órgano italiano sólo conoce un teclado manual que gobierna todas las hileras separadas del órgano lleno (ripieno).
El órgano neerlandés es el más rico, con tres teclados y un pedalero.
Este tipo de órganos llega también en el norte de Alemania, con sus planos sonoros (Hauptwerk o teclado principal, Brustwerk o positivo de pecho; Oberwerk o teclado expresivo; y algunas veces Rückpositif, o positivo de espalda a la francesa; pedalero de 30 notas, con diversos registros).
Hasta mediados del siglo XIX los organistas franceses se sirvieron de un rudimentario pedalero, que impedía cualquier virtuosismo.

 Entre los más notables constructores de órganos citaremos
 en Francia:


 Oudin Hestre, N. Petit (siglo XV), P. Josseline) Fr. Des Oliviers (siglo XVI), los d’Argillieres, los de Héman, Le Pescheur, N. Barbier, los Carlier, R. Ingout, los de Villers, J. De Joyeuse (siglo XVII), los Clicquot, los Thierry, los Lefebvre, los Riepp, los Lépine, dom Bédos de Celles, los Cavaillé (siglo XVIII) el hermano Isnard;

Para Italia

los Antegnati (siglo XVI), los Serrassi Callido (siglo XVIII)

Para Alemania

Scherer, Fritzche, Compenius, Casparini, Schnitger (siglo XVII), Scheibe, Trost, los Silbermann, J. Gabler (siglo XVIII)
Para Inglaterra,

los Chappington (siglo XVI), los Dallam (siglo XVII), R. Harris, J. Snetzler, B. Smith (siglo XVIII)
Y en España

José Verdalonga, Jordi Bosch, Nicolás Salanoba, Pedro de Liborna, José Basilio y José Echevarría y su hijo Pedro (siglo XVIII).

Constructores de instrumentos en el Siglo XVII
El organo



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