Yo supe lo que era llevar gafas de pequeña, porque cuando tenía cinco años me operaron de estrabismo y por aquello de la Ortóptica y la Pleóptica, es decir rehabilitación ocular, las llevé con un ojo tapado intermitentemente. Así una larga temporada. Después ya no las necesité. Hasta que... Todo empieza no con las canas, ni con las arrugas, ni con ese crujido que hace mi rodilla cuando me levanto del sofá. No. Todo empieza con las letras. Un día cojo el periódico y descubro que alguien ha decidido imprimirlo en un tamaño ridículo. Acerco el periódico a la cara. Nada. Lo alejo. Peor. Busco más luz. Cambio de postura.Sospecho que el problema puede estar en el periódico. Hasta que alguien me dice: —Necesitas gafas. Y yo, naturalmente, respondo: —¿Yo? ¿gafas? Pues si. Al principio solo las necesité para leer. Eso creía. Las dejaba encima de la mesa, junto al libro, y me las ponía con dignidad. Así seguí viendo estupendamente. Lo que ocurrió es que las letras, por alguna razón, se iban...
La vida es como un bumerán: todo lo que lanzas, tarde o temprano regresará a ti. A veces la vida te cruza con gente cuya alma está torcida, que se alimenta de lo que rompe, que sonríe mientras hiere y que abusa de ti. Y duele. Duele porque una no espera que exista tanta falsedad en quienes, en algún momento, se disfrazaron de cordialidad. La decepción me ha llegado con un burofax. Un golpe a traición. Una absoluta injusticia. Por un momento sentí que mi mundo, ya delicado tras la enfermedad, se encogía; que esa demanda sería un cristal hecho añicos que no sabría recomponer. Pero ahí, en la herida abierta, ha revivido algo poderoso en mí: la serenidad. SOBREVIVO A UN BUROFAX He aprendido a ver, a nombrar, a no justificar lo injustificable. He aprendido que tú, torpe, limitada y rebelde, no defines mi valor; que tú, soberbia y arrogante, no sabes ni un ápice de quién soy yo; y que tú, perro faldero, que sigues órdenes sin dignidad, solo me das lástima. Ninguno merece mi atenci...
Hace unos días asistí, en el Circulo Lucentino , a la celebración del VIII Encuentro de Mayores , organizado por el área de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Lucena. Primero un desayuno de bienvenida y posteriormente, Elisabeth Justicia, ilustradora, diseñadora gráfica e integradora social, impartió una ponencia dando voz a un personaje: " Dominga habla sola" , que encarna un proyecto social para visibilizar a las personas mayores. Y al final, fiesta musical con la actuación de una gran voz con: Karmen Rivero. Esta entrada surge de aquellas reflexiones, de la necesidad de mirar de frente la edad, abrazarla en su plenitud, en la experiencia y en la fuerza de mujeres que no pedimos permiso por existir. A la palabra “vieja” , se le ha de quitar el peso negativo que a menudo la acompaña, y aprendí lo que es el edadismo actual , esa discriminación silenciosa que invisibiliza a quienes envejecemos. No pido permiso por existir Hay muj...
Te busqué en los recovecos de las calles, en los soportales de la plaza, en las terrazas de los bares. Te busqué entre las flores, en la luz de los faroles. Te busque en la feria, en el mercadillo, en los barracones, en el baratillo. Te busqué bajo el pavimento, en la alcantarilla. Te busqué en escaparates, contenedores, bajo los bordillos, en pasos de peatones. En portales, en ventanas, en balcones. Te busqué en el parque de los niños, en los carros de la compra, entre motos, furgonetas y camiones. Recorrí entera la capital. Me acordé que estás en la basura y nunca más te firmaré un aval.
El tiempo pasa para todos, aunque no siempre de la misma manera. Lo medimos en calendarios, en arrugas y en los nombres que un día dejamos de pronunciar. Esos nombres nunca desaparecen del todo. Permanecen dormidos en algún rincón de la memoria, como brasas bajo la ceniza, esperando el instante para volver a encenderse. La infancia tiene esa extraña capacidad de regalarnos amistades que nacen sin condiciones. No importaban las diferencias, ni el dinero, ni las ideas. Bastaban un patio de colegio, un aula, unas fiestas de disfraces, las marchas montañeras o una calle donde jugar hasta que anochecía para construir un mundo entero. Entonces no lo sabíamos, pero allí estábamos escribiendo las primeras páginas de nuestra historia. Después llegó la vida. Cada una emprendió su camino. Unas marcharon a otras ciudades; otras formaron una familia; algunas persiguieron sueños que parecían imposibles y otras aprendieron a convivir con aquellos que nunca llegaron a cumplirse. Poco a poco, las conve...
La amistad es, quizá, una de las formas más complejas de conocimiento. Es imposible llegar a conocer completamente a otra persona, incluso después de muchos años, porque la amistad enseña a convivir con aquello que no se comprende del todo. Cada persona es singular, hecha de recuerdos, heridas, deseos, contradicciones y rarezas que la distinguen de todas las demás. Acercarse a alguien es entrar en ese territorio sin la pretensión de conquistarlo. La amistad verdadera no nace necesariamente de la semejanza. A veces nace, precisamente, de la fascinación ante lo diferente. Hay personas que piensan de otra manera, que sienten con otro ritmo. Unas son impulsivas y otras prudentes; unas necesitan decirlo todo y otras encuentran en el silencio su forma de expresión. Hay quien llega tarde a las citas, quién se marcha de un arrebato, quien se encierra cuando algo le duele, quien habla demasiado o repite las cosas y quien parece distante. La amistad consiste también en aprender ese idioma partic...
Microrrelato presentado a : XVII Concurso de Relatos que organiza la Fundación ”la Caixa” en colaboración con RNE.concursojuntospasoapaso@rtve.es ALAS DE CALMA Revolotean mariposas. Me traen un mensaje de esperanza en la incertidumbre de mi dolencia. Su danza transmite fortaleza. Supe en el hospital que son símbolo de transformación y cada mariposa encarna una historia de valentía. En terapia somos almas femeninas llenas de resiliencia frente a la adversidad. La brisa mueve las flores y ellas vuelan en un torbellino de color. Una se posa en mi hombro, sus alas tiemblan en un silencioso unísono y me llenan de calma momentánea. Cierro los ojos. Instante de paz. Al abrirlos, no veo la luz. Una vez más la sombra de mi miedo. ************************** En “Alas de calma” hablo de lo que siento mientras enfrento mi enfermedad. A veces, en medio del cansancio y la incertidumbre, aparecen mariposas que me traen un mensaje silencioso de esperanza. Su vuelo me recuerda que puedo transformarme, q...
EL BAÚL DE MI PROFESIÓN Siento nostalgia al recordar aquello que fui profesionalmente durante cuarenta años. Un montón de tiempo separa el día de hoy de aquellos inicios. Cuando regresas a los mismos lugares parece que se hubieran borrado las huellas de nuestro paso y que nada existió, y que nosotros tampoco existimos en ellos. Porque todo cambia. Y el pasado se desvanece. Y nada es igual. Y acabamos siendo una estadística, un nombre en alguna carpeta archivada en un estante inalcanzable. Y un número, que en muchos casos es el 0 a la izquierda en la memoria como una huella perdida. Fui alumna de un colegio, estudiante de una escuela, empleada de una empresa. Fui, fui, fui… Recién cumplidos los dieciséis, en el año 1969, era miembro de la V Promoción de la Escuela de ATS del Valle de Hebrón de Barcelona. Una institución que lideraba buena reputación en el proyecto de formar futuras enfermeras. Y digo enfermeras en femenino, porque, por aquel entonces la enseñanza diferenciada ...
LA DEMANDA QUE NO DEBIÓ EXISTIR ENVIADO A MIS ANTIGUOS VECINOS DE BARCELONA La amarga experiencia de enfrentar una demanda me hace escribiros sobre lo sucedido. Me duele ver cómo el egoísmo se disfraza de necesidad, cómo el aprovechamiento se oculta detrás de sonrisas falsas y cómo la ambición sirve de excusa para pisar a los demás sin remordimiento. Esta es mi sensación tras lo que he vivido con la venta de mi piso de Barcelona. Después de 17 meses, he recibido una demanda por ocultar " carbonatación en el edificio construido en 1947… " —una reclamación que — ha sido un golpe inesperado. No solo por el impacto económico, sino por la herida emocional que deja la decepción. Es duro descubrir cómo los compradores han retorcido la realidad y usado el mecanismo legal para sacar provecho con exigencias disfrazadas de derechos. Me queda una mezcla amarga de tristeza al constatar que los compradores han actuado sin detenerse a pensar en el daño que me han hecho...
UNA NAVIDAD EN ZAPATILLAS La Navidad me llega este año sin pedir permiso. No me trae campanas ni villancicos, sino una bolsa arrugada de días difíciles, de un año complicado, de un par de propósitos a medio estrenar y de una risa que demasiadas veces se esconde detrás del cansancio. Ahora la tengo sentada en la cocina y metida en la nevera. Con los turrones, los mantecados, el pavo, el cochinillo, el marisco, el cava, el vino, etc. Me gusta esta Navidad que llega así, cuando no hay público y el corazón anda en zapatillas. Amigable y pacífica. El horno volverá a encenderse, el móvil se quedará sin batería justo en una videollamada y alguien —siempre alguien— me preguntará por qué aún no "he arreglado mi vida”. Yo lejos de ofenderme, tomaré nota y soltaré una carcajada discreta. El humor también es una forma de fe. En lugar de promesas grandilocuentes, este año repartiré gestos pequeños: un mensaje enviado aunque me dé pereza, menos quejarme, un perdón que no pide explicaciones, un ...
Navidades tóxicas Texto presentado al "Sexto concurso de Cuentos de Navidad" que convoca Zenda. Año 2021 Cuentos enfrentaDOS Al iniciar el esquema del cuento dudé si escribir una historia de lobos en cuadrilla disfrutando de un festín de comilonas, o relatar lo que de verdad fue durante años, entre el árbol, las luces, las guirnaldas, los villancicos, el Belén, los Reyes Magos, y la Noche de Paz, el nunca mejor dicho, cuento navideño de mi vida. la forma mas común para empezar sería: Érase una vez una manada de lobos que al atardecer se daban cita para descender de las heladas cumbres a los llanos y cazar las presas con las que alimentarse. .. o así: Érase una vez una parentela– que no una familia de matices entrañables– que se reunía de año en año en un polvorín, a expensas de que cualquier palabra se convirtiera en chispa y explotara desatando reproches, insultos y lágrimas, con un volu...
CAPVESPRES VIDEO TEXTO Y VOZ DE ANNA JORBA RICART EN YOUTUBE Relato Ganador del I Concurs de Relatos Curts Sant Jordi 2022 ASSOCIACIÓ DE COMERCIANTS DEL GUINARDÓ En Libreria Cariteu de Mare de Deu de Montserrat 39 de Barcelona Jurado: Marta Noviembre y Xavier Ballester Finalistas mencionados: Marta Marsé con el relato:"Mai vérmella" Josep Palau con el relato: "Adaptar-se o morir" Art de vireo con el relato: "Consol, treball" CAPVESPRES Estem al mes de juny, que anticipa les primeres calors, presagiant el que després serà un implacable estiu. El parc llueix esplèndid, amb l'encant que la primavera en un ventall de colors engalana als racons de plantes i flors. Aquests racons on anem a les tardes buscant tranquil·litat. Per l'avinguda la veig com va baixant poc a poq uet. És com una figureta menuda i fràgil que s'acosta a mi. Ella, amb la seva vista afeblida, només em veu quan està a la meva alçada, ja molt a prop. M'agafa de la mà i ...
AMORÍOS DE TABLAO Texto para Para el Viernes creativo Mi padre me machacaba al acercarnos al escenario para que me fijara en aquellas piernas de mujer. Me decía que en el pueblo no había ninguna otra que las tuviera tan sexys como ella, que él lo sabía con certeza, y que, además, cubiertas con medias caladas, esas que llaman de red, quedabas atrapado solo con mirarlas. Lo decía con una autoridad que no admitía réplica, como si hubiera pasado media vida haciendo un censo de piernas femeninas. Mi padre insistía en que mirase las piernas de aquella mujer. Yo, en cambio, tenía bastante claro dónde había que mirar. Y no era precisamente donde él señalaba. A mí las de aquella mujer no me interesaban. Yo quería ver las otras. Las del repiqueteo de caballería pisando con brío, las que rebosaban flamencura, las de las botas de cuero hasta la rodilla, las del zapateado con donaire… las que decía mi madre tener aquel bailarín zalamero, el figurín que parecía un pincel que la vis...
PREMIOS, MENCIONES O PUBLICACIONES DE 2023 PARC DE (A)TRAÏCIONS en mi blog y Publicado en la web de TMB en este enlace COMIAT presentado y publicado en el Ajuntament de Montcada i Rexach Sant Jordi 2023 EN EL ÚLTIMO TRAMO Presentado a Concurso Zenda #historiasdemujeres, febrero 2023 ACCEPTACIÓ Publicado en RC Relats en català. Febrero de 2023 CONTAMINACIÓN Presentado en Concurso de Microrrelatos del Museo Marítimo de Barcelona el 21 de febrero de 2023 EL CULTURAL 140 POEMAS. PASIONES HUMANAS. Marzo 2023 Aceptación PREMIOS, MENCIONES O PUBLICACIONES DE 2022 SI ES SI Finalista en el Concurso de Microrrelatos de Abogados del mes de Octubre de 2022 PECES VOLADORES Recitado por Raúl Luna puedes oir en Ivoox (regalo de cumpleaños) LUZ PARA DAR A LUZ Finalista del concurso de Microrrelatos de Abogados del mes de septiembre JUSTICIA Y TOGA Finalista en el concurso de Microrrelatos de Abogados julio 2022 PECES VOLADORES , CONT...
Hace unos días asistí, en el Circulo Lucentino , a la celebración del VIII Encuentro de Mayores , organizado por el área de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Lucena. Primero un desayuno de bienvenida y posteriormente, Elisabeth Justicia, ilustradora, diseñadora gráfica e integradora social, impartió una ponencia dando voz a un personaje: " Dominga habla sola" , que encarna un proyecto social para visibilizar a las personas mayores. Y al final, fiesta musical con la actuación de una gran voz con: Karmen Rivero. Esta entrada surge de aquellas reflexiones, de la necesidad de mirar de frente la edad, abrazarla en su plenitud, en la experiencia y en la fuerza de mujeres que no pedimos permiso por existir. A la palabra “vieja” , se le ha de quitar el peso negativo que a menudo la acompaña, y aprendí lo que es el edadismo actual , esa discriminación silenciosa que invisibiliza a quienes envejecemos. No pido permiso por existir Hay muj...
La vida es como un bumerán: todo lo que lanzas, tarde o temprano regresará a ti. A veces la vida te cruza con gente cuya alma está torcida, que se alimenta de lo que rompe, que sonríe mientras hiere y que abusa de ti. Y duele. Duele porque una no espera que exista tanta falsedad en quienes, en algún momento, se disfrazaron de cordialidad. La decepción me ha llegado con un burofax. Un golpe a traición. Una absoluta injusticia. Por un momento sentí que mi mundo, ya delicado tras la enfermedad, se encogía; que esa demanda sería un cristal hecho añicos que no sabría recomponer. Pero ahí, en la herida abierta, ha revivido algo poderoso en mí: la serenidad. SOBREVIVO A UN BUROFAX He aprendido a ver, a nombrar, a no justificar lo injustificable. He aprendido que tú, torpe, limitada y rebelde, no defines mi valor; que tú, soberbia y arrogante, no sabes ni un ápice de quién soy yo; y que tú, perro faldero, que sigues órdenes sin dignidad, solo me das lástima. Ninguno merece mi atenci...
LA DEMANDA QUE NO DEBIÓ EXISTIR ENVIADO A MIS ANTIGUOS VECINOS DE BARCELONA La amarga experiencia de enfrentar una demanda me hace escribiros sobre lo sucedido. Me duele ver cómo el egoísmo se disfraza de necesidad, cómo el aprovechamiento se oculta detrás de sonrisas falsas y cómo la ambición sirve de excusa para pisar a los demás sin remordimiento. Esta es mi sensación tras lo que he vivido con la venta de mi piso de Barcelona. Después de 17 meses, he recibido una demanda por ocultar " carbonatación en el edificio construido en 1947… " —una reclamación que — ha sido un golpe inesperado. No solo por el impacto económico, sino por la herida emocional que deja la decepción. Es duro descubrir cómo los compradores han retorcido la realidad y usado el mecanismo legal para sacar provecho con exigencias disfrazadas de derechos. Me queda una mezcla amarga de tristeza al constatar que los compradores han actuado sin detenerse a pensar en el daño que me han hecho...
UNA NAVIDAD EN ZAPATILLAS La Navidad me llega este año sin pedir permiso. No me trae campanas ni villancicos, sino una bolsa arrugada de días difíciles, de un año complicado, de un par de propósitos a medio estrenar y de una risa que demasiadas veces se esconde detrás del cansancio. Ahora la tengo sentada en la cocina y metida en la nevera. Con los turrones, los mantecados, el pavo, el cochinillo, el marisco, el cava, el vino, etc. Me gusta esta Navidad que llega así, cuando no hay público y el corazón anda en zapatillas. Amigable y pacífica. El horno volverá a encenderse, el móvil se quedará sin batería justo en una videollamada y alguien —siempre alguien— me preguntará por qué aún no "he arreglado mi vida”. Yo lejos de ofenderme, tomaré nota y soltaré una carcajada discreta. El humor también es una forma de fe. En lugar de promesas grandilocuentes, este año repartiré gestos pequeños: un mensaje enviado aunque me dé pereza, menos quejarme, un perdón que no pide explicaciones, un ...
La noteta de la meva no-teta Porto a la butxaca de l’ànima un paper petit, plegat, una noteta breu que em recorda una circumstància vital. Hi ha escrita una frase curta, suau com un fil de llum al matí; a vegades pesa i a vegades no pesa, tan sols respira. La llegeixo amb els ulls de la memòria, que encara recorda el que hi havia abans i que ara és un espai de silenci. Un silenci que he d’estimar i que he d’aprendre a escoltar. La noteta fa referència al que ara no hi és i abans hi havia; les dues coses continuen bategant i és la tendresa que em salva. Jo a aquest espai l’anomeno " no-teta" . Ho dic en veu baixa, acariciant l’absència perquè no es trenqui més. La " no-teta" no és buidor: és memòria viva, és la cicatriu que s’ha convertit en mapa que ha deixat sola la seva companya, i el meu cos ha après un nou idioma per estimar aquesta absència, aquesta buidor, aquesta pèrdua. La pèrdua no m’ha robat la capacitat de donar: vull donar llum, vull donar calma, donar...
La sangre que no fue familia Dicen que la sangre une, que la familia está por encima de todo. Pero ¿qué valor tiene esa frase cuando la sangre se convierte en una excusa para justificar el daño? No hay parentesco que redima la crueldad, ni apellido que borre los golpes. Un hermano no deja de ser violento solo porque comparta tu ADN. La infancia no lo absuelve si desde entonces ya cargaba con el veneno de la agresión, si un martillazo en la cabeza fue el primer aviso de lo que traía dentro. No es amor, ni torpeza, ni travesura. Es violencia, y la violencia no se hereda: se ejerce. Los amigos —esos que elegimos, no los que nos impone la sangre— son más familia que cualquier hermano. Porque el cariño se demuestra con respeto, no con heridas. Porque el amor no duele, ni amenaza, ni deja cicatrices. Y a su lado ella, la mujer, la que ve, escucha y malquista. La que prefiere la calma aparente de su hogar a la incomodidad de la verdad. Callar ante la violencia no es neutralidad, es...
Adamuz: La tragedia del tren que detuvo los latidos La tarde venía cansada, con un cielo de hojalata y mucho frío. El tren avanzaba como un latido obediente, cosiendo estaciones con su hilo de hierro. En el interior de sus vagones voces moderadas, risas tímidas, murmullos y silencios en miradas por la ventana. Nadie sospecha del pulso cuando late desde siempre. Entonces el destino se torció. Un quejido largo, metálico, partió el aire. El suelo perdió su pacto con la recta y el tiempo se volvió una mole rodando por un terraplén. Los vagones olvidaron el camino y se empujaron unos a otros en una sinfonía trágica. El descarrilamiento fue un hilo de hierro que se negó a seguir la trama y el choque, un final que no pidió permiso para existir. Al finalizar el impacto, el tren, vencido, quedó tendido sobre la tierra, que lo aceptó sin reproches. Dentro de sus vagones se levantó un anochecer, y clamaron gritos sin boca, oraciones a un dios, manos buscando otras manos. Lo...
La cannabica. Una vida de humo, gritos y secretos que transforma la casa en un territorio de vergüenza. La susodicha, casi con cuarenta años, grita, escupe blasfemias y fuma para evadirse. No es un gesto estético: es un mecanismo. La hierba le marca el tiempo, le organiza la ansiedad en pequeños descansos combustibles. Fuma como quien se administra una dosis exacta de silencio. La colilla encendida es el metrónomo de la casa. Ellos, sus padres, suspendidos entre la rabia y el miedo, se preguntan cuándo se torció todo. Si fue a los quince, cuando el cannabis empezó a oler en la ropa. Si fue antes, cuando ya respondía con una violencia impropia de su edad. Ya no hay retorno. O eso repiten como si repetirlo fuera una forma de absolverse. La violencia verbal no deja hematomas, pero coloniza el aire. Se incrusta en las cortinas, se posa sobre los muebles, respira en las esquinas. En otro contexto, alguien habría escrito: irritabilidad persistente, baja tolerancia a la frust...
Microrrelato presentado a : XVII Concurso de Relatos que organiza la Fundación ”la Caixa” en colaboración con RNE.concursojuntospasoapaso@rtve.es AMANECER EN EL OCASO El reloj de arena de sus días corría lento; cada grano, un recuerdo pulido por el tiempo. Anna, con la piel cincelada de sus setenta inviernos, contemplaba su jardín. En sus manos, antes firmes como robles y ahora temblorosas, anidaba la sabiduría. Una mariposa, con alas de sol y esperanza, se posó en su falda. Era el eco del amor de su vida. Sonrió, como sonríe el amanecer en el ocaso, porque más allá del crepúsculo, la vida sigue tejiendo hilos de luz y promesas infinitas. Anna espera el mañana. Presiente que será un jardín nuevo a punto de florecer. ******************* En “Amanecer en el ocaso” hablo de mí, de este momento tranquilo en el que la vida ya no corre, solo se desliza despacio. Siento que el tiempo cae como arena entre mis dedos, y en cada grano hay un recuerdo que todavía brilla. Mis manos ya no son fuertes...
A veces la terraza de nuestra casa no es solo un lugar, sino una tregua. Un espacio donde creemos que el mundo se detiene, donde el afuera se queda fuera y lo frágil descansa. Hasta que algo irrumpe y nos recuerda que nada está completamente a salvo. El viento ha entrado sin pedir permiso y lleva unos días queriendo ser protagonista. Nos ha roto toldos, ha desplazado las sillas mal apoyadas, las macetas que creíamos firmes; también ha arrastrado lo ligero y las plantas que parecían tener raíces. Cruje, golpea, desordena. Tras la ventana miramos cómo la terraza se queda revuelta. Al principio pensamos que era solo eso: ruido, fuerza, objetos vencidos, pero el miedo llegó después, cuando entendimos que el viento no distingue y que, a veces, se lleva más de lo que ve. El viento sigue jugando a ser vigoroso, sigue entrando, sigue empujando, como si quisiera probar hasta dónde llega su poder. Hay un momento en que el ruido deja de ser ruido y se vuelve advertencia. Como una canción ant...