Lo cotidiano era mágico Los yayos de la plaza
"Lo cotidiano se vuelve mágico". Ella seguía adelante y yo estaba a su lado admirada de su fuerza para seguir viviendo. La vida le dio otra oportunidad y mamá, que quería vivir, de nuevo ganó la batalla Y ya estabamos en el 2015. ¡Qué vértigo! Siempre encontré en tus manos una caricia Gracias LOS YAYOS DE LA PLAZA Dejé a mi madre tranquila en su habitación y me fui a pasear hacia la Barceloneta. Necesitaba sentir la brisa del mar, dejar de pensar y relajarme ahora que la situación de su salud, después de ocho meses de lucha, estaba mas estable. En un banco frente al paseo marítimo, me senté. Al cabo de un rato se sentaron a mi lado dos yayos acompañados de una cuidadora. Mi mente,dada la circunstancia actual de mi entorno retornó a los pensamientos respecto a la vejez, la dependencia, la calidad de vida de los ancianos, etc, pero fue la vestimenta peculiar de los viejecitos lo que más me llamó la atención. El, con gafas cuyo grosor de cristales distorsionaba sus ojos...