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Mostrando las entradas etiquetadas como CON MIS FOTOS

Yo y mis gafas

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Yo supe lo que era llevar gafas de pequeña, porque cuando tenía cinco años me operaron de estrabismo y por aquello de la Ortóptica y la Pleóptica, es decir rehabilitación ocular, las llevé con un ojo tapado intermitentemente. Así una larga temporada. Después ya no las necesité. Hasta que... Todo empieza no con las canas, ni con las arrugas, ni con ese crujido que hace mi rodilla cuando me levanto del sofá. No. Todo empieza con las letras. Un día cojo el periódico y descubro que alguien ha decidido imprimirlo en un tamaño ridículo. Acerco el periódico a la cara. Nada. Lo alejo. Peor. Busco más luz. Cambio de postura.Sospecho que el problema puede estar en el periódico. Hasta que alguien me dice: —Necesitas gafas. Y yo, naturalmente, respondo: —¿Yo? ¿gafas? Pues si. Al principio solo las necesité para leer. Eso creía. Las dejaba encima de la mesa, junto al libro, y me las ponía con dignidad. Así seguí viendo estupendamente.  Lo que ocurrió es que las letras, por alguna razón, se iban...

El milagro de cumplir 74

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En el siguiente enlace escucharás en Dropbox el  AUDIO:  EL MILAGRO DE CUMPLIR 74 Este sencillo poema es una mirada agradecida al camino recorrido, a los recuerdos que permanecen y al amor que nos acompaña. Setenta y cuatro años de experiencias, aprendizajes, sueños y nuevos comienzos. Una celebración de la vida y de todo lo que aún queda por vivir, crear y soñar. Texto de Anna Jorba Ricart 17 de septiembre de 2026 Hoy vuelvo la mirada agradecida  sobre el largo camino recorrido, y busco en el tiempo, todavía,  la añeja luz que que sigue alumbrando mi camino. He conocido el dolor y la partida,  la dicha que se fue, fugazmente, y el amor que, quedándose paciente,  aún me acompaña en el sendero de mi vida. No cuento los años que he sumado,  los llevo como el árbol que marca sus anillos,  cada estación me viste de esperanza,  con nuevos pasos y destino. Quiero mirar agradecida lo vivido,  los días que se estampan en mi alma, ver la luz que ...

DES-CO-NEC-TAR. Mirades perdudes

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Tengo una pequeña ventana encendida en la mano. La miro nada más despertar. A partir de ese momento, me entra el mundo a todas horas: las noticias, las caras, las vidas de otros, las tragedias, las celebraciones, las opiniones de personas que no conozco y que, sin embargo, a veces consiguen alterar mi día o, simplemente, enseñarme algo útil. Me he acostumbrado a estar disponible, a contestar rápido, a mirar antes de sentir, como si quisiera retener las imágenes que se me muestran, una tras otra, de manera constante.  Hoy me he parado a pensar y siento que algo se me escapa. No sé exactamente qué es. Quizás son los momentos que dejo de compartir con mi pareja, las conversaciones que se pierden, los pensamientos que se quedan dentro de mí. He empezado a dejar el teléfono, salir a caminar y desconectarme. Siento una especie de vacío. Como cuando fumaba y no podía salir a la calle si no llevaba el paquete de tabaco encima. Esa sensación absurda de haber olvidado algo importante,...

Donde aún respira la tierra

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DONDE AÚN RESPIRA LA TIERRA Camino por Lucena y tengo la sensación de que hemos olvidado que debajo del asfalto hubo tierra. Hemos llenado de cemento los lugares donde antes respiraba el suelo. Hemos cubierto de gris las plazas, las calles, los patios. Y después hemos llamado progreso a esa manera de alejarnos de la naturaleza. Yo quisiera otra ciudad. Una ciudad donde la tierra vuelva a respirar. Quiero árboles, sombra, jardines, pequeñas islas de verde atravesando el gris de tanto asfalto. Quiero que entre los edificios aparezcan ramas, que las fachadas tengan enredaderas, que las plazas vuelvan a tener árboles viejos y bancos debajo de sus copas. Quiero la naturaleza dentro de ella como un refugio, como una forma de vida. Quiero que en mi ciudad vuelva a escucharse la lluvia. Quiero que en mi ciudad las hojas ensucien las aceras, y donde donde las raíces incluso puedan levantar alguna baldosa, señal de que debajo sigue habiendo vida. La naturaleza es tan poderosa que entre las griet...

Mi bruma y la bruma de Lucena

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Mi bruma y la bruma de Lucena La niebla se ha adueñado hoy de Lucena. Lentamente. Se arrastra por las calles y las ventanas aún dormidas. Camina entre sombras suspendidas en el tiempo, y convierte cada farola en una luz tenue que intenta iluminar y no puede. Siento que hay algo en la bruma que se parece a mi vida: a veces no veo más allá de lo inmediato, y aun así, sigo con la débil certeza de que cada paso me acerca a algún lugar que me pertenece, aunque sea invisible. Recuerdo una frase de Amado Nervo, autor que leí hace años: " La felicidad es como las ligeras neblinas: cuando estamos dentro de ella, no la vemos " y aquella otra: " La niebla no borra lo que somos, solo lo hace más misterioso ", y hoy, me siento misteriosa, envuelta en esta nube gris, con una sombra de aroma húmedo, de tierra mojada, de lluvia, de tormenta, de viento y quiero que este mal tiempo desaparezca y me devuelva la paz, que es refugio en la piel de mis días.  Esta bruma tiene, como mi sen...

Lo que el viento no se lleva

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A veces la terraza de nuestra casa no es solo un lugar, sino una tregua. Un espacio donde creemos que el mundo se detiene, donde el afuera se queda fuera y lo frágil descansa. Hasta que algo irrumpe y nos recuerda que nada está completamente a salvo. El viento ha entrado sin pedir permiso y lleva unos días queriendo ser protagonista. Nos ha roto toldos, ha desplazado las sillas mal apoyadas, las macetas que creíamos firmes; también ha arrastrado lo ligero y las plantas que parecían tener raíces. Cruje, golpea, desordena.  Tras la ventana miramos cómo la terraza se queda revuelta. Al principio pensamos que era solo eso: ruido, fuerza, objetos vencidos, pero el miedo llegó después, cuando entendimos que el viento no distingue y que, a veces, se lleva más de lo que ve. El viento sigue jugando a ser vigoroso, sigue entrando, sigue empujando, como si quisiera probar hasta dónde llega su poder. Hay un momento en que el ruido deja de ser ruido y se vuelve advertencia. Como una canción ant...

Añoro el mar de Barcelona, de Sitges, de Vilanova

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Añoro el mar de Barcelona, de Sitges  y de  Vilanova Si, añoro el mar. No uno solo, sino todos los que me han marcado, los que guardo en mi memoria de recuerdos de infancia, de pasos descalzos, de tardes relajadas. El mar de Barcelona despierta antes que el alba, cuenta secretos que solo las olas conocen. Se estira en un azul profundo, intenso, abrazando al cielo que se despereza. Su espuma blanca es un encaje efímero que se deshace entre la arena, dejando un rastro que se borra casi antes de que pueda recordarlo. Cada ola llega con historias: barcos que naufragaron, cartas que nunca llegaron, risas y llantos bajo la luna que se hundieron en sus abismos, ecos de voces en el tiempo. Camino descalza por la orilla y siento el frío de la marea como una caricia. Respiro el salitre del aire y mis pulmones se llenan de calma, de paz, de eternidad. Las gaviotas vuelan cerca y me regalan dibujos en el cielo. Sitges, con su mar teñido de luz y su aire perfumado de brisa marina, tiene p...

La última luz

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La última luz. La belleza de envejecer sin apagarse. Sentada frente a la ventana, donde el sol ya no calienta, ella solo recuerda. Entre sus dedos finos, la taza tiembla por los años. Cada arruga de su cara y de sus manos le cuenta una historia; cada sombra en la pared le parece un rostro amado. En el silencio de la casa, el pasado respira detrás de las cortinas. Observa a los niños que corren afuera: risas que le suenan a ecos de sí misma. Sonríe, y en su sonrisa se mezclan la ternura y la rendición. La tarde se desliza lenta, como una caricia que no quiere irse. Hace tiempo que ha comprendido que no solo su cuerpo ha envejecido, sino que el tiempo se ha gastado en ella. Cierra los ojos.Tras los cristales despierta el atardecer, y cuando el último rayo se posa sobre sus párpados, comprende que se está transformando en luz. ******************* En este texto quiero expresar el paso del tiempo desde una mirada serena, no como una pérdida, sino como una transformación. A través d...

Mis 72 años en imágenes La niña de las gafitas Siempre quise ser artista. Concurso revista Zenda

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72 AÑOS EN IMÁGENES. BREVE RECORRIDO DE UNA VIDA LA NIÑA DE LAS GAFITAS  Relato presentado a  Concurso de relatos de #Historiasdepadres Organiza Zenda Corría el año 1945 cuando un joven recién casado inició su vida en común con la mujer a la que amaba, viajando hacia un nuevo continente para llenarse de experiencias en Bata, la capital de la entonces llamada Guinea Española. En el puerto de Barcelona embarcaron en el buque español  “Domine” , de la Compañía Transmediterránea, que hacía la travesía de la línea del golfo de Guinea. Navegaron durante veintisiete días, haciendo escala en Valencia y recalando en Cádiz, Las Palmas, Santa Cruz de Tenerife, Monrovia, Lagos, Santa Isabel hasta llegar a Bata, la capital. Allí se establecieron en una de las primeras casas construidas con ladrillo. Hasta entonces las habituales de los indígenas eran de barro y techo de hojas de nipa. Habilitada con un generador de corriente eléctrica que causó tanto asombro entre los nativos, que, he...

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