La evasión de un hamster
La evasión de un hámster La libertad no tiene valor si no conlleva la libertad de equivocarse." — Mahatma Gandhi Cada tarde, cuando la luz se derrite contra los barrotes de mi jaula invisible, siento la urgencia de escapar. El estrés me araña por dentro, como si tuviera un ejército de hormigas haciendo huelga en mi estómago. Entonces salgo de mi madriguera. No para correr más —ya bastante tengo con mi rueda giratoria—, sino para romper la rutina, para engañar al destino que me quiere dando vueltas sin sentido. Camino hacia Ernestina. Ella me espera con una sonrisa tibia y unas manos que parecen inventadas para domar el caos. Primero me ofrece un café: oscuro, humeante, como un conjuro breve contra la monotonía. Después, se sitúa detrás de mí. Sus dedos, ligeros como alas de mariposa, comienzan un recorrido lento por mi espalda. Al principio, apenas un roce; luego, la intensidad crece, se enciende, hasta arrancar de mí un suspiro que no me atrevo a contener. ¡Aaaaaaaah! Y sin emba...