Moli también descansa Con Puchi y Ruf
Moli también descansa Con Puchi y Ruf Moli al centro, con Puchi y Ruff Ayer me enteré de la muerte de Moli, una de las perras de mi amigo Miguel Ángel. La noticia me embargó de emoción, una mezcla de tristeza y alivio: tristeza por la despedida inevitable de un ser querido y alivio porque, sabiendo lo delicada que estaba, ahora descansa en paz. Como dijo Anatole France: “ Hasta que no hayas amado a un animal, una parte de tu alma permanecerá dormida” . Moli dejó despierta esa parte de nosotros que sabe amar sin condiciones. Moli se ha ido a ese lugar que los que amamos a los animales llamamos “el cielo de los perros”, un paraíso donde los perros buenos corren libres, reciben caricias infinitas y nunca sienten dolor. Allí, estoy segura, la esperan mis queridos Puchi y Ruf, compañeros de juegos y travesuras. Juntos corren entre nubes de luz y hierba interminable, felices y tranquilos, como si el tiempo mismo se hubiera detenido para ellos. Recordar a Moli es recordar a los mios, ab...