Los que se alejan-Los que se acercan. Todo cambia Mercedes Sosa
Los que se alejan Hay personas que no se marchan de golpe. Se van como el atardecer: primero, su luz se hace más tibia, las sombras se alargan, el silencio empieza a pesar de otra manera y, cuando te das cuenta… ya es de noche. He aprendido que no todos los adioses suenan igual. Algunos apenas se pronuncian: son sigilosos, parecen irse de puntillas; otros llegan con un portazo que todavía resuena con los años. Pero todos, al final, te enseñan algo sobre el vacío, y hay que aprender a convivir con él. A veces pienso que ciertas distancias podrían ser solo una pausa; que quienes se alejan quizá estén buscando aire, o su propia verdad, una verdad que no tiene por qué coincidir con la nuestra. Pero cuando esa distancia se vuelve mutua, todo cambia. Ya no hay pausa, sino desconexión. Las palabras se apagan y lo que antes nos envolvía se transforma en un silencio frío y profundo. Entiendes que la relación se vacía poco a poco. Y aunque duele reconocerlo, ya no queda un lugar al que regresar;...