Todavía estoy a tiempo. Una semana después 2
Continuación de: Todavía estoy a tiempo. Prólogo de un cambio 1 Todavía estoy a tiempo. Una semana después… cuando los cambios empiezan a sentirse. Apenas ha pasado una semana desde que inicié este camino y ya percibo señales que durante mucho tiempo creí perdidas. Me levanto con algo más de energía. Duermo mejor. Las piernas responden con menos protesta al andar. Incluso la respiración parece haber encontrado un ritmo más amable. El ejercicio de fuerza, que al principio observaba con desconfianza, empieza a revelarme sus beneficios. Comprendo ahora lo que nadie me había explicado: no se trata únicamente de desarrollar músculo, sino de recuperar autonomía. Cada ejercicio fortalece mis brazos y piernas y fortalece mi confianza. Me reconforta descubrir que el cuerpo todavía es capaz de adaptarse, de responder, de reconstruirse. También la alimentación ejerce sus pequeños milagros. Tengo más hambre que un político en campaña. Mi entrenador y nutricionista, Iván, ya lo sa...