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Club de lectura Blibioteca de Lucena 5. Hamnet

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Club de lectura Biblioteca de Lucena 5. Hamnet  Acabo de leer Hamnet, de Maggie O’Farrell, y tengo que decir que ha sido una lectura que me ha llegado adentro. La novela transcurre en la vida familiar de William Shakespeare, pero, más que hablar de su fama, se centra en su esposa, Agnes, (en los libros consta como Anne Hathaway) una mujer libre, con un profundo conocimiento de plantas y hierbas que le permitía crear ungüentos y remedios, y que le otorgaban respeto dentro de la comunidad, convirtiendo esta actividad en un trabajo remunerado, ademas de cuidar del hogar y de la economía familiar. Más allá de su sabiduría cotidiana, se percibe en ella una gran sensibilidad, un don que roza lo mágico y que le permite tener premoniciones con su intuición.  Agnes es para mí un personaje que late con fuerza en cada página del libro. Ambientado en la Inglaterra del siglo XVI, la historia hace reflexionar sobre el amor, la maternidad, el duelo…y como una experiencia tan íntima como es p...

Lo que el viento no se lleva

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A veces la terraza de nuestra casa no es solo un lugar, sino una tregua. Un espacio donde creemos que el mundo se detiene, donde el afuera se queda fuera y lo frágil descansa. Hasta que algo irrumpe y nos recuerda que nada está completamente a salvo. El viento ha entrado sin pedir permiso y lleva unos días queriendo ser protagonista. Nos ha roto toldos, ha desplazado las sillas mal apoyadas, las macetas que creíamos firmes; también ha arrastrado lo ligero y las plantas que parecían tener raíces. Cruje, golpea, desordena.  Tras la ventana miramos cómo la terraza se queda revuelta. Al principio pensamos que era solo eso: ruido, fuerza, objetos vencidos, pero el miedo llegó después, cuando entendimos que el viento no distingue y que, a veces, se lleva más de lo que ve. El viento sigue jugando a ser vigoroso, sigue entrando, sigue empujando, como si quisiera probar hasta dónde llega su poder. Hay un momento en que el ruido deja de ser ruido y se vuelve advertencia. Como una canción ant...

Autenticidad: el arte de dejar caer la máscara

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Audio teatralizado en este enlace:   👂 Autenticidad: el arte de dejar caer la máscara 👂 Abandoné en la esquina de la calle del teatro la careta petrificada que ocultaba mi rostro. Con la frente sudorosa y el respirar jadeante, dejé que cayera al suelo como un pedazo de pasado que ya no me pertenecía.  Detrás del cartón habitó la noche, y aunque confusa, aturdida como en el despertar de una pesadilla, no miré atrás. Quise esfumar mi historia como una gota de lluvia que se evapora en el fuego. Quise borrar la pantomima de silencios con la que intenté acallar mis ansias de ser yo misma.  Derribé el muro de farsa en el que creí protegerme, sin dejar ni un ápice de rastro de aquella bufonada.  Y en ese instante, la luz entró en mi —como dijo  Rumi:   “ La herida es el lugar por donde entra la luz”.   La claridad no vino de fuera, sino de dentro.   Y yo despertaba. Entendí que las máscaras son necesarias en ciertos escenarios pero mortales si se ...

Adamuz: La tragedia del tren que detuvo los latidos

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Adamuz: La tragedia del tren que detuvo los latidos La tarde venía cansada, con un cielo de hojalata y mucho frío.  El tren avanzaba como un latido obediente, cosiendo estaciones con su hilo de hierro. En el interior de sus vagones voces moderadas, risas tímidas, murmullos y silencios en miradas por la ventana.  Nadie sospecha del pulso cuando late desde siempre.  Entonces el destino se torció.  Un quejido largo, metálico, partió el aire. El suelo perdió su pacto con la recta y el tiempo se volvió una mole rodando por un terraplén. Los vagones olvidaron el camino y se empujaron unos a otros en una sinfonía trágica. El descarrilamiento fue un hilo de hierro que se negó a seguir la trama y el choque, un final que no pidió permiso para existir. Al finalizar el impacto, el tren, vencido, quedó tendido sobre la tierra, que lo aceptó sin reproches. Dentro de sus vagones se levantó un anochecer, y clamaron gritos sin boca, oraciones a un dios, manos buscando otras manos. Lo...

Dedicatoria para Elsa López (escritora de La Palma) por su cumpleaños

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RECIBE MI SALUDO INTIMO Y EMOTIVO PARA CELEBRAR LA VIDA FELIZ DIA   ELSA LOPEZ 17 de enero de 2026 Audio recitado por Anna Jorba Ricart en  DROPBOX EN ESTE ENLACE Audio recitado por Anna Jorba Ricart en   DRIVE EN ESTE ENLACE Hoy, Elsa, al pensar en tu cumpleaños, no he podido evitar volver atrás. No como quien huye del presente, sino como quien reconoce de dónde viene el latido. Guinea aparece primero, inevitable, no como un lugar lejano, sino como una infancia que sigue hablando bajito en nuestra manera de mirar. Allí empezó todo: la luz primera, el asombro y esa forma tuya de estar atenta al mundo como si ya entonces supieras que Guinea estaría también en los renglones de tu escritura. Pienso en la amistad de nuestros padres, en ese hilo invisible que nos precede y que, sin darnos cuenta, nos fue trazando el camino. Ellos se  antes de que nosotras supiéramos nombrar nada, y quizá por eso, para mí tienes algo de familiar, de confianza antigua, de conversación...

Una Navidad en zapatillas

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UNA NAVIDAD EN ZAPATILLAS La Navidad me llega este año sin pedir permiso. No me trae campanas ni villancicos, sino una bolsa arrugada de días difíciles, de un año complicado, de un par de propósitos a medio estrenar y de una risa que demasiadas veces se esconde detrás del cansancio. Ahora la tengo sentada en la cocina y metida en la nevera. Con los turrones, los mantecados, el pavo, el cochinillo, el marisco, el cava, el vino, etc. Me gusta esta Navidad que llega así, cuando no hay público y el corazón anda en zapatillas. Amigable y pacífica. El horno volverá a encenderse, el móvil se quedará sin batería justo en una videollamada y alguien —siempre alguien— me preguntará por qué aún no "he arreglado mi vida”. Yo lejos de ofenderme, tomaré nota y soltaré una carcajada discreta. El humor también es una forma de fe. En lugar de promesas grandilocuentes, este año repartiré gestos pequeños: un mensaje enviado aunque me dé pereza, menos quejarme, un perdón que no pide explicaciones, un ...

La demanda que no debió existir

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LA DEMANDA QUE NO DEBIÓ EXISTIR     ENVIADO A MIS ANTIGUOS VECINOS DE BARCELONA La amarga experiencia de enfrentar una demanda me hace escribiros sobre lo sucedido. Me duele ver cómo el egoísmo se disfraza de necesidad, cómo el aprovechamiento se oculta detrás de sonrisas falsas y cómo la ambición sirve de excusa para pisar a los demás sin remordimiento. Esta es mi sensación tras lo que he vivido con la venta de mi piso de Barcelona. Después de 17 meses, he recibido una demanda por  ocultar " carbonatación en el edificio construido en 1947… " —una reclamación que — ha sido un golpe inesperado. No solo por el impacto económico, sino por la herida emocional que deja la decepción. Es duro descubrir cómo los compradores han retorcido la realidad y usado el mecanismo legal para sacar provecho con exigencias disfrazadas de derechos. Me queda una mezcla amarga de tristeza al constatar que los compradores han actuado sin detenerse a pensar en el daño que me han hecho...