DES-CO-NEC-TAR. Mirades perdudes
Tengo una pequeña ventana encendida en la mano. La miro nada más despertar. A partir de ese momento, me entra el mundo a todas horas: las noticias, las caras, las vidas de otros, las tragedias, las celebraciones, las opiniones de personas que no conozco y que, sin embargo, a veces consiguen alterar mi día o, simplemente, enseñarme algo útil. Me he acostumbrado a estar disponible, a contestar rápido, a mirar antes de sentir, como si quisiera retener las imágenes que se me muestran, una tras otra, de manera constante. Hoy me he parado a pensar y siento que algo se me escapa. No sé exactamente qué es. Quizás son los momentos que dejo de compartir con mi pareja, las conversaciones que se pierden, los pensamientos que se quedan dentro de mí. He empezado a dejar el teléfono, salir a caminar y desconectarme. Siento una especie de vacío. Como cuando fumaba y no podía salir a la calle si no llevaba el paquete de tabaco encima. Esa sensación absurda de haber olvidado algo importante,...