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Entradas

Lo que el viento no se lleva

A veces la terraza de nuestra casa no es solo un lugar, sino una tregua. Un espacio donde creemos que el mundo se detiene, donde el afuera se queda fuera y lo frágil descansa. Hasta que algo irrumpe y nos recuerda que nada está completamente a salvo. El viento ha entrado sin pedir permiso y lleva unos días queriendo ser protagonista. Nos ha roto toldos, ha desplazado las sillas mal apoyadas, las macetas que creíamos firmes; también ha arrastrado lo ligero y las plantas que parecían tener raíces. Cruje, golpea, desordena.  Tras la ventana miramos cómo la terraza se queda revuelta. Al principio pensamos que era solo eso: ruido, fuerza, objetos vencidos, pero el miedo llegó después, cuando entendimos que el viento no distingue y que, a veces, se lleva más de lo que ve. El viento sigue jugando a ser vigoroso, sigue entrando, sigue empujando, como si quisiera probar hasta dónde llega su poder. Hay un momento en que el ruido deja de ser ruido y se vuelve advertencia. Como una canción ant...

Autenticidad: el arte de dejar caer la máscara

Audio teatralizado en este enlace:   👂 Autenticidad: el arte de dejar caer la máscara 👂 Abandoné en la esquina de la calle del teatro la careta petrificada que ocultaba mi rostro. Con la frente sudorosa y el respirar jadeante, dejé que cayera al suelo como un pedazo de pasado que ya no me pertenecía.  Detrás del cartón habitó la noche, y aunque confusa, aturdida como en el despertar de una pesadilla, no miré atrás. Quise esfumar mi historia como una gota de lluvia que se evapora en el fuego. Quise borrar la pantomima de silencios con la que intenté acallar mis ansias de ser yo misma.  Derribé el muro de farsa en el que creí protegerme, sin dejar ni un ápice de rastro de aquella bufonada.  Y en ese instante, la luz entró en mi —como dijo  Rumi:   “ La herida es el lugar por donde entra la luz”.   La claridad no vino de fuera, sino de dentro.   Y yo despertaba. Entendí que las máscaras son necesarias en ciertos escenarios pero mortales si se ...

Adamuz: La tragedia del tren que detuvo los latidos

Adamuz: La tragedia del tren que detuvo los latidos La tarde venía cansada, con un cielo de hojalata y mucho frío.  El tren avanzaba como un latido obediente, cosiendo estaciones con su hilo de hierro. En el interior de sus vagones voces moderadas, risas tímidas, murmullos y silencios en miradas por la ventana.  Nadie sospecha del pulso cuando late desde siempre.  Entonces el destino se torció.  Un quejido largo, metálico, partió el aire. El suelo perdió su pacto con la recta y el tiempo se volvió una mole rodando por un terraplén. Los vagones olvidaron el camino y se empujaron unos a otros en una sinfonía trágica. El descarrilamiento fue un hilo de hierro que se negó a seguir la trama y el choque, un final que no pidió permiso para existir. Al finalizar el impacto, el tren, vencido, quedó tendido sobre la tierra, que lo aceptó sin reproches. Dentro de sus vagones se levantó un anochecer, y clamaron gritos sin boca, oraciones a un dios, manos buscando otras manos. Lo...

Dedicatoria para Elsa López (escritora de La Palma) por su cumpleaños

RECIBE MI SALUDO INTIMO Y EMOTIVO PARA CELEBRAR LA VIDA FELIZ DIA   ELSA LOPEZ 17 de enero de 2026 Audio recitado por Anna Jorba Ricart en  DROPBOX EN ESTE ENLACE Audio recitado por Anna Jorba Ricart en   DRIVE EN ESTE ENLACE Hoy, Elsa, al pensar en tu cumpleaños, no he podido evitar volver atrás. No como quien huye del presente, sino como quien reconoce de dónde viene el latido. Guinea aparece primero, inevitable, no como un lugar lejano, sino como una infancia que sigue hablando bajito en nuestra manera de mirar. Allí empezó todo: la luz primera, el asombro y esa forma tuya de estar atenta al mundo como si ya entonces supieras que Guinea estaría también en los renglones de tu escritura. Pienso en la amistad de nuestros padres, en ese hilo invisible que nos precede y que, sin darnos cuenta, nos fue trazando el camino. Ellos se  antes de que nosotras supiéramos nombrar nada, y quizá por eso, para mí tienes algo de familiar, de confianza antigua, de conversación...

Una Navidad en zapatillas

UNA NAVIDAD EN ZAPATILLAS La Navidad me llega este año sin pedir permiso. No me trae campanas ni villancicos, sino una bolsa arrugada de días difíciles, de un año complicado, de un par de propósitos a medio estrenar y de una risa que demasiadas veces se esconde detrás del cansancio. Ahora la tengo sentada en la cocina y metida en la nevera. Con los turrones, los mantecados, el pavo, el cochinillo, el marisco, el cava, el vino, etc. Me gusta esta Navidad que llega así, cuando no hay público y el corazón anda en zapatillas. Amigable y pacífica. El horno volverá a encenderse, el móvil se quedará sin batería justo en una videollamada y alguien —siempre alguien— me preguntará por qué aún no "he arreglado mi vida”. Yo lejos de ofenderme, tomaré nota y soltaré una carcajada discreta. El humor también es una forma de fe. En lugar de promesas grandilocuentes, este año repartiré gestos pequeños: un mensaje enviado aunque me dé pereza, menos quejarme, un perdón que no pide explicaciones, un ...

La demanda que no debió existir

LA DEMANDA QUE NO DEBIÓ EXISTIR     ENVIADO A MIS ANTIGUOS VECINOS DE BARCELONA La amarga experiencia de enfrentar una demanda me hace escribiros sobre lo sucedido. Me duele ver cómo el egoísmo se disfraza de necesidad, cómo el aprovechamiento se oculta detrás de sonrisas falsas y cómo la ambición sirve de excusa para pisar a los demás sin remordimiento. Esta es mi sensación tras lo que he vivido con la venta de mi piso de Barcelona. Después de 17 meses, he recibido una demanda por  ocultar " carbonatación en el edificio construido en 1947… " —una reclamación que — ha sido un golpe inesperado. No solo por el impacto económico, sino por la herida emocional que deja la decepción. Es duro descubrir cómo los compradores han retorcido la realidad y usado el mecanismo legal para sacar provecho con exigencias disfrazadas de derechos. Me queda una mezcla amarga de tristeza al constatar que los compradores han actuado sin detenerse a pensar en el daño que me han hecho...

Club de lectura Biblioteca de Lucena 4. Morir en la arena

En la Biblioteca de Lucena , el Club de Lectura inició la reunión del mes dedicada a:  Morir en la arena de Leonardo Padura .  Cada libro es un viaje que nos hace mirar más allá de lo habitual. Eso es lo que más me gusta de estas reuniones: cada uno llega con una idea distinta, y al final descubrimos juntos algo que ninguno había visto solo. Morir en la arena abre con un clima cargado de pasado, de culpa y de silencios familiares, donde cada personaje parece caminar sobre los restos de una historia que aún no termina de contarse.  Desde esas primeras páginas, Padura nos sitúa en una Cuba marcada por las ausencias: las de los que se fueron, las de los caídos en Angola, las de los que callan porque han aprendido a hacerlo, y ese ambiente de verdades a medias es el punto de partida para entender tanto la sociedad cubana que retrata el autor como el universo íntimo que envuelve a sus personajes.  A partir de ese comienzo, se despliega la Cuba que Padura dibuja: una reali...

Sobrevivo a un burofax. Video

La vida es como un bumerán: todo lo que lanzas, tarde o temprano regresará a ti. A veces la vida te cruza con gente cuya alma está torcida, que se alimenta de lo que rompe, que sonríe mientras hiere y que abusa de ti. Y duele. Duele porque una no espera que exista tanta falsedad en quienes, en algún momento, se disfrazaron de cordialidad. La decepción me ha llegado con un burofax. Un golpe a traición. Una absoluta injusticia. Por un momento sentí que mi mundo, ya delicado tras la enfermedad, se encogía; que esa demanda sería un cristal hecho añicos que no sabría recomponer. Pero ahí, en la herida abierta, ha revivido algo poderoso en mí: la serenidad. SOBREVIVO A UN BUROFAX He aprendido a ver, a nombrar, a no justificar lo injustificable. He aprendido que tú, torpe, limitada y rebelde, no defines mi valor; que tú, soberbia y arrogante, no sabes ni un ápice de quién soy yo; y que tú, perro faldero, que sigues órdenes sin dignidad, solo me das lástima. Ninguno merece mi atenci...

No pido permiso por existir. Edadismo, vejez

Hace unos días asistí, en el Circulo Lucentino , a la celebración del VIII Encuentro de Mayores , organizado por el área de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Lucena.   Primero un desayuno de bienvenida y posteriormente, Elisabeth Justicia, ilustradora, diseñadora gráfica e integradora social, impartió una ponencia dando voz a un personaje: " Dominga habla sola" , que encarna un proyecto social para visibilizar a las personas mayores. Y al final,  fiesta musical con la actuación de una gran voz con: Karmen Rivero.  Esta entrada surge de aquellas reflexiones, de la necesidad de mirar de frente la edad, abrazarla en su plenitud, en la experiencia y en la fuerza de mujeres que no pedimos permiso por existir.   A la palabra  “vieja” , se le ha de quitar  el peso negativo que a menudo la acompaña, y aprendí lo que es el  edadismo actual , esa discriminación silenciosa que invisibiliza a quienes envejecemos.  No pido permiso por existir Hay muj...

La caixa de l'àvia, de la mare i meva

CAIXA D’EXPERIÈNCIES Tinc la caixa de les experiències tan plena de records, d’oblits i de melancolies que, a vegades, se’m fa feixuc tan sols mirar-la. La caixa de llautó de la meva àvia, amb el seu nom gravat — Aurora —, és molt més que un objecte antic. És un cofre del temps, un petit santuari que conté els batecs silenciosos d’una vida sencera. La seva superfície, marcada pel pas dels anys, conserva una lluentor tènue, com si la memòria mateixa hi hagués deixat una pàtina d’or vell. Quan la llum hi cau, sembla que desperti i torni a brillar amb la calidesa d’un record. En obrir-la, un suau perfum de naftalina i paper envellit s’escapa, barrejat amb l’olor persistent de fusta i metall. A dins, s’hi amaguen tresors menuts: cartes escrites amb una cal·ligrafia que ja no s’ensenya, fotografies en blanc i negre on el somriure dels qui ja no hi són es manté intacte, un didal de plata que encara guarda la forma dels seus dits, i un rosari de comptes gastats per les pregàries. Cada objec...

Añoro el mar de Barcelona, de Sitges, de Vilanova

Añoro el mar de Barcelona, de Sitges  y de  Vilanova Si, añoro el mar. No uno solo, sino todos los que me han marcado, los que guardo en mi memoria de recuerdos de infancia, de pasos descalzos, de tardes relajadas. El mar de Barcelona despierta antes que el alba, cuenta secretos que solo las olas conocen. Se estira en un azul profundo, intenso, abrazando al cielo que se despereza. Su espuma blanca es un encaje efímero que se deshace entre la arena, dejando un rastro que se borra casi antes de que pueda recordarlo. Cada ola llega con historias: barcos que naufragaron, cartas que nunca llegaron, risas y llantos bajo la luna que se hundieron en sus abismos, ecos de voces en el tiempo. Camino descalza por la orilla y siento el frío de la marea como una caricia. Respiro el salitre del aire y mis pulmones se llenan de calma, de paz, de eternidad. Las gaviotas vuelan cerca y me regalan dibujos en el cielo. Sitges, con su mar teñido de luz y su aire perfumado de brisa marina, tiene p...

Cinco amigas cinco latidos

CINCO AMIGAS, CINCO LATIDOS Memoria de Fichero Guarda cada palabra, cada gesto, cada hecho con meticulosidad casi sagrada. Su mente es un templo de carpetas invisibles: pasillos donde reposan voces, gestos, silencios. Creo que lo analiza, lo organiza, lo convierte en un archivo donde lo ordena y lo revisa de vez en cuando, como una bibliotecaria. A veces pierde algo entre estantes polvorientos de recuerdos, pero siempre encuentra el registro exacto, la prueba precisa, la frase olvidada que ella conserva intacta. Dijo Benedetti: " el olvido está lleno de memoria"  Olvidar no está en su vocabulario… ni en su agenda mental. Su mente es cofre, espejo, cicatriz y testimonio. Y…sufre, sufre, sufre. Afectiva-Efectiva Su corazón late en cada gesto, pero también en cada acción concreta. No se queda en abrazos de aire: transforma el cariño en hechos, la ternura en manos que ayudan, en una llamada a tiempo, en un café que cura. Es puente y es casa, refugio y empuje. Sabe escuchar sin j...

La última luz

La última luz. La belleza de envejecer sin apagarse. Sentada frente a la ventana, donde el sol ya no calienta, ella solo recuerda. Entre sus dedos finos, la taza tiembla por los años. Cada arruga de su cara y de sus manos le cuenta una historia; cada sombra en la pared le parece un rostro amado. En el silencio de la casa, el pasado respira detrás de las cortinas. Observa a los niños que corren afuera: risas que le suenan a ecos de sí misma. Sonríe, y en su sonrisa se mezclan la ternura y la rendición. La tarde se desliza lenta, como una caricia que no quiere irse. Hace tiempo que ha comprendido que no solo su cuerpo ha envejecido, sino que el tiempo se ha gastado en ella. Cierra los ojos.Tras los cristales despierta el atardecer, y cuando el último rayo se posa sobre sus párpados, comprende que se está transformando en luz. ******************* En este texto quiero expresar el paso del tiempo desde una mirada serena, no como una pérdida, sino como una transformación. A través d...

Club de lectura Biblioteca de Lucena 3 El vuelo de la cometa

Como pequeñas cometas  siempre buscamos un poco de cielo. Ayer en la Biblioteca de Lucena  sentados alrededor de la mesa, rodeados de estanterías que guardan más historias de las que podríamos leer en toda una vida, se celebró la reunión del Club de lectura. En el aire flotaba El vuelo de la cometa , de Laetitia Colombani , el libro que nos ha acompañado durante este mes de octubre y que he leído, en una pantalla digital, gustándome mucho más la lectura del libro en papel. Me ha encantado la frase del inicio de Albert Camus " No vayas delante de mi porque quizá no te siga, no vayas detrás de mi porque quizá no te guié, ve junto a mi y se simplemente mi amiga" porque la amistad genuina se basa en la igualdad, el respeto y la libertad mutua, no en la jerarquía ni en la dependencia. Es un llamado a la autenticidad en las relaciones. El siguiente texto es ficción, porque esta vez no pude acudir al evento, pero lanzo mi imaginación para describirlo: Alguien con voz suave ...

Amanecer en el ocaso.Fundación la Caixa Concurso 2025

Microrrelato presentado a : XVII Concurso de Relatos que organiza la Fundación ”la Caixa” en colaboración con RNE.concursojuntospasoapaso@rtve.es AMANECER EN EL OCASO El reloj de arena de sus días corría lento; cada grano, un recuerdo pulido por el tiempo. Anna, con la piel cincelada de sus setenta inviernos, contemplaba su jardín. En sus manos, antes firmes como robles y ahora temblorosas, anidaba la sabiduría. Una mariposa, con alas de sol y esperanza, se posó en su falda. Era el eco del amor de su vida. Sonrió, como sonríe el amanecer en el ocaso, porque más allá del crepúsculo, la vida sigue tejiendo hilos de luz y promesas infinitas. Anna espera el mañana. Presiente que será un jardín nuevo a punto de florecer. ******************* En “Amanecer en el ocaso” hablo de mí, de este momento tranquilo en el que la vida ya no corre, solo se desliza despacio. Siento que el tiempo cae como arena entre mis dedos, y en cada grano hay un recuerdo que todavía brilla. Mis manos ya no son fuertes...

Alas de calma. Fundación la Caixa Concurso 2025

Microrrelato presentado a : XVII Concurso de Relatos que organiza la Fundación ”la Caixa” en colaboración con RNE.concursojuntospasoapaso@rtve.es ALAS DE CALMA Revolotean mariposas. Me traen un mensaje de esperanza en la incertidumbre de mi dolencia. Su danza transmite fortaleza. Supe en el hospital que son símbolo de transformación y cada mariposa encarna una historia de valentía. En terapia somos almas femeninas llenas de resiliencia frente a la adversidad. La brisa mueve las flores y ellas vuelan en un torbellino de color. Una se posa en mi hombro, sus alas tiemblan en un silencioso unísono y me llenan de calma momentánea. Cierro los ojos. Instante de paz. Al abrirlos, no veo la luz. Una vez más la sombra de mi miedo. ************************** En “Alas de calma” hablo de lo que siento mientras enfrento mi enfermedad. A veces, en medio del cansancio y la incertidumbre, aparecen mariposas que me traen un mensaje silencioso de esperanza. Su vuelo me recuerda que puedo transformarme, q...

Fantasía en el tren Al Ándalus

FANTASÍA EN EL TREN AL ÁNDALUS El Al Ándalus despierta hoy entre las brumas de Sevilla. Hierro y madera suspiran juntos. Inicio el recorrido como quien emprende un viaje hacia adentro y donde cada estación es una memoria dormida que despierta al nombrarla. Los vagones guardan ecos de otros tiempos. El sol se filtra por las ventanas y me acaricia el rostro. Afuera, los olivos se inclinan en hileras y los naranjos se mecen al compás del traqueteo. El aire huele a azahar. El tiempo fluye como un río que solo existe para mí. Este tren parece leer mis pensamientos. Sevilla se despereza. La Giralda se alza y sus calles conservan voces de poetas y guitarras. Mi amado Antonio Gala escribió: “ Lo malo no es que los sevillanos piensen que tienen la ciudad más bonita del mundo; lo peor es que puede que tengan hasta razón. ” A mí me lo parece Córdoba. El Guadalquivir refleja el cielo y mis sueños. La alegría luminosa del pueblo andaluz se respira en cada esquina. Cada guitarra es un coraz...

Mi gusto por el libro de papel: porque pasar pagina tiene sentido

MI GUSTO POR EL LIBRO DE PAPEL… Hubo un tiempo en que se anunció el final del papel como quien pronosticara el apocalipsis. Los visionarios de la técnica vaticinaban que los libros se convertirían en fósiles, reliquias expuestas en vitrinas de museo, y que nosotros, dóciles, leeríamos únicamente en pantallas de ordenador, móvil o tablet. Sin embargo, el papel no solo resiste: regresa con la testarudez de una planta que crece entre las grietas del asfalto. Para mí, caminar hoy por una librería o una biblioteca es casi un acto contracultural. En la era de los pulgares inquietos sobre una pantalla fría, donde abundan frases cortas como un suspiro y textos comprimidos en píldoras breves, detenerme a hojear un tomo pesado se parece a practicar yoga sin colchoneta: posible, sí, pero incómodo… y por eso mismo revelador. Los libros huelen, crujen, ocupan espacio: ese es su encanto. Mientras un archivo digital cabe en un chip, un libro exige estantes, polvo, mudanzas y la negociación con la par...

Cáncer de mama y resultado silenciado

Cáncer de mama y un resultado silenciado Testimonio real sobre el silencio hospitalario de una Mamografia con alteraciones, ocurrido en la Comunidad de Cataluña. Nunca pensé que tendría que escribir estas palabras, pero siento la necesidad de contar lo que me pasó, no solo como denuncia, sino como un desahogo y un grito de justicia. Ya que se ha destapado el escándalo en Andalucia de mas de dos mil mujeres a las que también les ha ocurrido, como a mi en Cataluña. Hace un tiempo me realizaron las últimas mamografías en el Hospital de Sant Pau de Barcelona. Confié, como cualquier paciente, en que si aparecía algo preocupante alguien me llamaría, alguien me diría: “ tenemos que mirarlo más despacio” . Pero eso nunca ocurrió. Lo que yo no sabía —y que después descubrí con rabia e incredulidad— era que en aquellas imágenes ya había alteraciones, señales de que algo podía no ir bien. Como enfermera, además, hubiera estado muy alerta con este tema. Pero como nadie me dijo nada, seguí con mi v...