Reflexión tras la pandemia: Un mundo devastado que sigue sin cambiar
Yo vivo en un país con un antes y un después Yo vivo en un país , en una ciudad, en una calle, en un edificio, en una casa, en… En un país regentado por ladrones, ineptos y aprovechados en muchas instituciones; unos con corona y cetro, otros con bastón de mando, y todos con afán de poder mafioso y desaforado. En una ciudad en una ciudad de cielo gris, aire contaminado y polución constante. Una ciudad donde el ruido, la bulla y el trasiego diario se convierten en rutina. En una calle de acera ancha, pero plagada de bicis, motos, patinetes y alboroto. En un edificio donde la gente entra y sale en silencio, indiferente. En una casa con ventanas enrejadas, puertas acorazadas y familias distanciadas. Un hogar que, más que refugio, se convierte en frontera. Yo vivo en mi y lo mío, encerrada en un arnés de confort adormecido, de humor perdido, de grito ensordecido. Y un día, un suceso mundial, desdichado, nefasto y fatal, cambió todo el escenario de la escena teatral. UNA PANDEMIA. Una pand...