Detectado por sensores
DETECTADO POR SENSORES Héctor sonríe cada vez que las puertas automáticas del supermercado, de la farmacia o del banco se abren ante él. Piensa que los sensores, hasta el momento, son los únicos que detectan su presencia. En su vida cotidiana es ignorado como un don nadie, transparente en las conversaciones, invisible en las reuniones. Trata de abrirse paso en un grupo con el que comparte aficiones, pero cuyos miembros, celosos de sus privilegios, no quieren intrusos ni posibles contrincantes que puedan hacerles sombra. Son un círculo cerrado que se lo mangonea todo, desde las invitaciones hasta las palmaditas en la espalda. Héctor, que observa con perspectiva, se da cuenta de las preferencias, de las alianzas y de los pactos silenciosos entre ellos, y decide seguir su camino en solitario, aunque eso signifique cargar con la soledad de no tener un aplauso inmediato. Un día, sin previo aviso, sucedió algo extraordinario: un reconocimiento merecido, un logro...