Hace unos días asistí, en el Circulo Lucentino , a la celebración del VIII Encuentro de Mayores , organizado por el área de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Lucena. Primero un desayuno de bienvenida y posteriormente, Elisabeth Justicia, ilustradora, diseñadora gráfica e integradora social, impartió una ponencia dando voz a un personaje: " Dominga habla sola" , que encarna un proyecto social para visibilizar a las personas mayores. Y al final, fiesta musical con la actuación de una gran voz con: Karmen Rivero. Esta entrada surge de aquellas reflexiones, de la necesidad de mirar de frente la edad, abrazarla en su plenitud, en la experiencia y en la fuerza de mujeres que no pedimos permiso por existir. A la palabra “vieja” , se le ha de quitar el peso negativo que a menudo la acompaña, y aprendí lo que es el edadismo actual , esa discriminación silenciosa que invisibiliza a quienes envejecemos. No pido permiso por existir Hay muj...
Si un dia como hoy, entras en Facebook y te encuentras que, una amiga virtual te avisa que estás como un entremés literario en la exquisita web El Jinete insomne, junto a excelentes textos de amigas virtuales como el de Beatriz Alonso y entre consagradisimas figuras como Clarice Lispector o Jacques Sternberg, entre otros. ¿Cómo se te quedaría el cuerpo? Como a mi. Lleno de agradecimiento y con ganas de abrazar a su artífice Guillermo Mayr, que desde Argentina ha tenido el detalle de publicar mi relato: FUEGO PURIFICADOR Vencí al miedo y se acabaron tus amenazas. Esta mañana de inclemente invierno, incrédula ante mi estrenada libertad, contemplo el cielo que lagrimea calando la tierra. Huele a mojado. La mirada, tras el cristal empañado, me sigue mostrando el paisaje plúmbeo que compartíamos. El humo de la chimenea de mi vecino se confunde con la niebla, su grácil ondulación me entretiene tanto como saber de quién es la ceniza de su lumbre. Con ella abonaré la ti...
Cáncer de mama y un resultado silenciado Testimonio real sobre el silencio hospitalario de una Mamografia con alteraciones, ocurrido en la Comunidad de Cataluña. Nunca pensé que tendría que escribir estas palabras, pero siento la necesidad de contar lo que me pasó, no solo como denuncia, sino como un desahogo y un grito de justicia. Ya que se ha destapado el escándalo en Andalucia de mas de dos mil mujeres a las que también les ha ocurrido, como a mi en Cataluña. Hace un tiempo me realizaron las últimas mamografías en el Hospital de Sant Pau de Barcelona. Confié, como cualquier paciente, en que si aparecía algo preocupante alguien me llamaría, alguien me diría: “ tenemos que mirarlo más despacio” . Pero eso nunca ocurrió. Lo que yo no sabía —y que después descubrí con rabia e incredulidad— era que en aquellas imágenes ya había alteraciones, señales de que algo podía no ir bien. Como enfermera, además, hubiera estado muy alerta con este tema. Pero como nadie me dijo nada, seguí con mi v...
UNA NAVIDAD EN ZAPATILLAS La Navidad me llega este año sin pedir permiso. No me trae campanas ni villancicos, sino una bolsa arrugada de días difíciles, de un año complicado, de un par de propósitos a medio estrenar y de una risa que demasiadas veces se esconde detrás del cansancio. Ahora la tengo sentada en la cocina y metida en la nevera. Con los turrones, los mantecados, el pavo, el cochinillo, el marisco, el cava, el vino, etc. Me gusta esta Navidad que llega así, cuando no hay público y el corazón anda en zapatillas. Amigable y pacífica. El horno volverá a encenderse, el móvil se quedará sin batería justo en una videollamada y alguien —siempre alguien— me preguntará por qué aún no "he arreglado mi vida”. Yo lejos de ofenderme, tomaré nota y soltaré una carcajada discreta. El humor también es una forma de fe. En lugar de promesas grandilocuentes, este año repartiré gestos pequeños: un mensaje enviado aunque me dé pereza, menos quejarme, un perdón que no pide explicaciones, un ...
"Nunca sabes lo fuerte que eres hasta que ser fuerte es la única opción" Bob Marley LA CALMA DESPUES DEL TEMBLOR Paqui, madre cuidadora, velaba el sueño de Raúl, temiendo el temblor invisible que llegaba sin aviso. El crujir de la cama o el leve gemido, y su mundo se detenía. Corría, lo sostenía, lo nombraba con voz trémula y pedía al silencio que se llevara la tormenta. Raúl, tras cada crisis, aturdido y con ojos perdidos, la sonreía como si nada hubiera pasado. Ella fingía calma, pero en su pecho ardía la impotencia. Cada día era un regalo incierto. Y, aun así, lo amaba más allá del espanto, más allá del temblor. Un día llegó la esperanza. El nuevo tratamiento funcionaba. Tal vez el camino aún fuera largo, pero por primera vez en años, Paqui no temió al mañana.
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