Mi gusto por el libro de papel: porque pasar pagina tiene sentido
MI GUSTO POR EL LIBRO DE PAPEL… Hubo un tiempo en que se anunció el final del papel como quien pronosticara el apocalipsis. Los visionarios de la técnica vaticinaban que los libros se convertirían en fósiles, reliquias expuestas en vitrinas de museo, y que nosotros, dóciles, leeríamos únicamente en pantallas de ordenador, móvil o tablet. Sin embargo, el papel no solo resiste: regresa con la testarudez de una planta que crece entre las grietas del asfalto. Para mí, caminar hoy por una librería o una biblioteca es casi un acto contracultural. En la era de los pulgares inquietos sobre una pantalla fría, donde abundan frases cortas como un suspiro y textos comprimidos en píldoras breves, detenerme a hojear un tomo pesado se parece a practicar yoga sin colchoneta: posible, sí, pero incómodo… y por eso mismo revelador. Los libros huelen, crujen, ocupan espacio: ese es su encanto. Mientras un archivo digital cabe en un chip, un libro exige estantes, polvo, mudanzas y la negociación con la par...