*** Un relato de resiliencia ante la injusticia, transformando el dolor en fuerza y serenidad.***
FELICES NAVIDADES 2025
Burofax: espejo de vuestra miseria
El lunes 20 de octubre de 2025 recibí un burofax. Lo abrí con calma y sentí un impacto cuando vi el contenido que destilaba pobreza moral de quienes lo enviaban. Casi me desmayo de la impresión. Tras un año y siete meses de vender mi piso, se me acusa de: “engaño, desacuerdo contractual, ocultación de vicios y solicitud de indemnización de XX.XXX euros”. Una demanda desorbitada, sostenida únicamente por la urgencia de recaudar dinero. "En un plazo de 30 días ha de hacer frente al pago solicitado; de lo contrario, la reclamación se cursará por vía judicial para disminuir el precio de la compra, por los daños y perjuicios causados".
¡Qué barbaridad!
¿Acaso, ignorantes, no os dijo la arquitecta que en todos los edificios antiguos, las vigas sufren carbonatación, que es un envejecimiento natural del hormigón? ¿Qué daños? ¿Qué perjuicios?
Se os ha caído la máscara. Camináis por la vida con el alma llena de corrosión, con un óxido crónico instalado en vuestro interior. Vuestro deterioro emocional ya no es una herida, se ha vuelto en parte de vuestra identidad. He comprendido que esta demanda injustificada refleja vuestro caos personal y vuestras frustraciones que no sabéis manejar.
Me serené, y releí cada línea con distancia. Me llené de rabia.
No voy a daros cuerda. Estáis atrapados en vuestro propio desorden, agotados por vuestras tensiones, con un entorno familiar conflictivo y, desde luego, con una necesidad de recaudar dinero. Yo voy a ser un blanco fácil para proyectar vuestra bilis. Mi mermada salud física y mental tras mi proceso de enfermedad no me permite adentrarme en batallas interminables; no me importa aparentar debilidad si con ello evito que gente innoble como vosotros me contamine más de la cuenta. Me afecta pensar que habitáis mi antigua casa —mi hogar feliz, lleno de buenas vibraciones— como si se tratara de un campo minado donde cualquier detalle mínimo, que no os guste, lo habéis elevado a delito. Resentimiento disfrazado de reclamación legal. Y sin previo aviso. El burofax es un golpe a traición, porque sois tramposos, sin escrúpulos para la intimidación. Pensándolo bien, esta demanda no habla de mí, sino de vuestras carencias, de la incapacidad para sostener vuestra vida inventando culpables externos. Estáis amargados.
Pretender que veáis la realidad me parece inútil, si ni siquiera a vosotros mismos os veis sin distorsión, no intercambiaré palabra alguna con vosotros y el documento lo he entregado a mi abogado para que curse una negociación. Asumo que habrá un coste. Un dinero que tendré que pagar. Y pagaré, si con ello compro mi paz. El dinero se recupera; la paz interior, no. Y en esta balanza, mi bienestar siempre pesará más que cualquier cifra.
Y sí, he pagado con euros pero vosotros lo pagaréis con algo más caro: con la mala suerte que os acompañará con vuestra actitud miserable conmigo. La vida, juez silenciosa, os devolverá el veneno que habéis descargado sobre mí, aunque, pensándolo bien, ya tenéis vuestra propia sentencia con el castigo que convive con vosotros y os acompaña en vuestro día a día.
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Comentarios
A mi ya no me afecta. Ya he pagado y que les aproveche ¡amargados!