Muchos padres no se cuestionan lo que tendrían que cuestionarse. Deberían de esperar a que la niña hablara, antes que perforarle las orejas y ponerle pendientes.
A veces la terraza de nuestra casa no es solo un lugar, sino una tregua. Un espacio donde creemos que el mundo se detiene, donde el afuera se queda fuera y lo frágil descansa. Hasta que algo irrumpe y nos recuerda que nada está completamente a salvo. El viento ha entrado sin pedir permiso y lleva unos días queriendo ser protagonista. Nos ha roto toldos, ha desplazado las sillas mal apoyadas, las macetas que creíamos firmes; también ha arrastrado lo ligero y las plantas que parecían tener raíces. Cruje, golpea, desordena. Tras la ventana miramos cómo la terraza se queda revuelta. Al principio pensamos que era solo eso: ruido, fuerza, objetos vencidos, pero el miedo llegó después, cuando entendimos que el viento no distingue y que, a veces, se lleva más de lo que ve. El viento sigue jugando a ser vigoroso, sigue entrando, sigue empujando, como si quisiera probar hasta dónde llega su poder. Hay un momento en que el ruido deja de ser ruido y se vuelve advertencia. Como una canción ant...
La noteta de la meva no-teta Porto a la butxaca de l’ànima un paper petit, plegat, una noteta breu que em recorda una circumstància vital. Hi ha escrita una frase curta, suau com un fil de llum al matí; a vegades pesa i a vegades no pesa, tan sols respira. La llegeixo amb els ulls de la memòria, que encara recorda el que hi havia abans i que ara és un espai de silenci. Un silenci que he d’estimar i que he d’aprendre a escoltar. La noteta fa referència al que ara no hi és i abans hi havia; les dues coses continuen bategant i és la tendresa que em salva. Jo a aquest espai l’anomeno " no-teta" . Ho dic en veu baixa, acariciant l’absència perquè no es trenqui més. La " no-teta" no és buidor: és memòria viva, és la cicatriu que s’ha convertit en mapa que ha deixat sola la seva companya, i el meu cos ha après un nou idioma per estimar aquesta absència, aquesta buidor, aquesta pèrdua. La pèrdua no m’ha robat la capacitat de donar: vull donar llum, vull donar calma, donar...
Audio teatralizado en este enlace: 👂 Autenticidad: el arte de dejar caer la máscara 👂 Abandoné en la esquina de la calle del teatro la careta petrificada que ocultaba mi rostro. Con la frente sudorosa y el respirar jadeante, dejé que cayera al suelo como un pedazo de pasado que ya no me pertenecía. Detrás del cartón habitó la noche, y aunque confusa, aturdida como en el despertar de una pesadilla, no miré atrás. Quise esfumar mi historia como una gota de lluvia que se evapora en el fuego. Quise borrar la pantomima de silencios con la que intenté acallar mis ansias de ser yo misma. Derribé el muro de farsa en el que creí protegerme, sin dejar ni un ápice de rastro de aquella bufonada. Y en ese instante, la luz entró en mi —como dijo Rumi: “ La herida es el lugar por donde entra la luz”. La claridad no vino de fuera, sino de dentro. Y yo despertaba. Entendí que las máscaras son necesarias en ciertos escenarios pero mortales si se ...
Mi bruma y la bruma de Lucena La niebla se ha adueñado hoy de Lucena. Lentamente. Se arrastra por las calles y las ventanas aún dormidas. Camina entre sombras suspendidas en el tiempo, y convierte cada farola en una luz tenue que intenta iluminar y no puede. Siento que hay algo en la bruma que se parece a mi vida: a veces no veo más allá de lo inmediato, y aun así, sigo con la débil certeza de que cada paso me acerca a algún lugar que me pertenece, aunque sea invisible. Recuerdo una frase de Amado Nervo, autor que leí hace años: " La felicidad es como las ligeras neblinas: cuando estamos dentro de ella, no la vemos " y aquella otra: " La niebla no borra lo que somos, solo lo hace más misterioso ", y hoy, me siento misteriosa, envuelta en esta nube gris, con una sombra de aroma húmedo, de tierra mojada, de lluvia, de tormenta, de viento y quiero que este mal tiempo desaparezca y me devuelva la paz, que es refugio en la piel de mis días. Esta bruma tiene, como mi sen...
Club de lectura Biblioteca de Lucena 5. Hamnet Acabo de leer Hamnet, de Maggie O’Farrell, y tengo que decir que ha sido una lectura que me ha llegado adentro. La novela transcurre en la vida familiar de William Shakespeare, pero, más que hablar de su fama, se centra en su esposa, Agnes, (en los libros consta como Anne Hathaway) una mujer libre, con un profundo conocimiento de plantas y hierbas que le permitía crear ungüentos y remedios, y que le otorgaban respeto dentro de la comunidad, convirtiendo esta actividad en un trabajo remunerado, ademas de cuidar del hogar y de la economía familiar. Más allá de su sabiduría cotidiana, se percibe en ella una gran sensibilidad, un don que roza lo mágico y que le permite tener premoniciones con su intuición. Agnes es para mí un personaje que late con fuerza en cada página del libro. Ambientado en la Inglaterra del siglo XVI, la historia hace reflexionar sobre el amor, la maternidad, el duelo…y como una experiencia tan íntima como es p...
Comentarios