Limonero. Un nuevo comienzo


Limonero. Un nuevo comienzo

El limonero en nuestra terraza había llegado mustio y silencioso. Sus hojas, opacas, parecían resignadas al exilio urbano. Ella lo regaba con mimo, hablándole en voz baja de la luz andaluza que pronto lo sanaría. Una mañana, un resplandor de topacio despuntó entre el verde apagado. Luego otro, y otro más. Promesas ácidas colgando como lágrimas de sol. Hoy, sus ramas vibran con el zumbido de las abejas y el aire tiene aroma de azahar. Nuestro limonero, un corazón verde y amarillo, me recuerda la tenacidad de la vida y la magia de un nuevo comienzo, justo aquí, en nuestra terraza abierta al cielo de Lucena.






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