En fase de olvido, sobrevino tu muerte Olvido y Hacia la nada Para siempre Puntos suspensivos Todo pasará
En fase de olvido, sobrevino tu muerte
En la fase de olvido, comprendí que esperar solo nos llevó al desencuentro.
El silencio, lejos de sostenernos, cavó un abismo que nos precipitó en la nada.
Durante mucho tiempo quedé atrapada en un ovillo de trampas que confundía estar con la renuncia, el no estar.
Fue entonces cuando descubrí que olvidar no era borrar, sino soltar el peso de lo que me dañaba.
Borges escribió: “El olvido es la única venganza y el único perdón.” Y en esa forma de perdonar sin retorno encontré la posibilidad de renacer.
Olvidar, para mí, fue un acto de resistencia. Simone de Beauvoir lo expresó con lucidez: “El día en que una mujer pueda amar no con su debilidad, sino con su fuerza, no para huir de sí misma, sino para encontrarse, ese día el amor será para ella una fuente de vida.”
Al apartarme de lo tóxico, aprendí a creer en mí, a reconocer que “Hacia la nada” no significaba desaparecer, sino abrir un espacio en blanco donde reconstruirme.
Hoy sé que el vacío no me amenaza: es un lugar fértil, una grieta donde germina lo nuevo. Y como canta Fito Páez en “Al lado del camino”: “El olvido está lleno de memoria.” En esa memoria transformada, en esa mezcla de ausencia y aprendizaje, encontré mi libertad.
Y SOBREVINO TU MUERTE
Pero sobrevino tu muerte.
La muerte no siempre llega con cuerpos tendidos; a veces irrumpe en medio de una relación y deja su rastro como un duelo sin entierro. Así fue lo nuestro: una antigua amistad que murió antes que morirte tú y así me condenó a cargar con su fantasma.
Hay muertes que liberan y muertes que atan; la tuya fue la segunda.
Porque no fue tu cuerpo el que se apagó, sino lo que éramos, y quedé yo de pie en la penumbra, sosteniendo un silencio que pesaba como tumba.
La ruptura y la muerte se parecen: ambas convierten el presente en ruina, ambas nos devuelven al vértigo del vacío. Pero mientras la muerte real no tiene vuelta, la muerte de tu antigua relación, me sigue respirando dentro, como un cadáver al que no se le ha cerrado los ojos.
Descubrí que no se trata de olvidar, sino de aceptar que también las relaciones tienen un final mortal, y que no siempre coincide con el final de los cuerpos.
Moriste en mí mucho antes de morir tú. Y esa es la condena más honda: cargar con un muerto que aún camina, saber que lo roto permanecerá roto para siempre.
donde hemos acabado tejiendo ovillos de trampa.
No quieres verme
No quieres verme
y yo he de revertir nuestro pasado en olvido.
¡Cuánto dolor!
¡Cuánto dolor!
HACIA LA NADA
Fuimos consecuencia inevitable
que a renglón seguido escribió el devenir.
En aquel caos dejamos de ser.
Disipadas en el tiempo
sin pasado, ni presente, ni futuro.
Nos quedamos en el vacío.
Nos quedamos en el vacío.
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PARA SIEMPRE
Llenaste mi espacio enriqueciendo mi vida. Hiciste de cada instante de amor un mundo que alimentaba el alma. Y ahora sin vestigios tuyos, tan solo una huella en el abismo, con mi pensamiento al recordarte, te daré vida. Me da escalofríos tu eternidad.
*********************PUNTOS SUSPENSIVOS
- Otra versión del texto con titulo DESPEDIDA presentado a Concurso de Cadena Ser el 26 de marzo de 2016 como Aurora Hildegarda
TODO PASARÁ
PUNTOS SUSPENSIVOS
- Otra versión del texto con titulo DESPEDIDA presentado a Concurso de Cadena Ser el 26 de marzo de 2016 como Aurora Hildegarda
TODO PASARÁ
Efímero presente. Ya eres pasado. Cuesta entretejer un muro que soporte pesadumbres. La cicatriz de unos puntos suspensivos convertidos en punto y final, ha de ser recuerdo en la memoria. Un sutil malentendido. Que su desazón se disipe en el tiempo. Seguimos camino. Aunque marcados por un trazo de oscuridad.
Efímero presente. Ya eres pasado.
Cuesta entretejer un muro que soporte pesadumbres.
La cicatriz de unos puntos suspensivos
convertidos en punto y final,
ha de ser recuerdo en la memoria.
Un sutil malentendido.
Que su desazón se disipe en el tiempo.
Seguimos camino.
Aunque marcados por un trazo de oscuridad.




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