
Los recuerdos de travesías placenteras de veranos de infancia en L'Estartit, se confunden con la evocación de aquella mañana de mayo, cuando acababa de pisar la cubierta de mi barco para pronunciar un adiós.
Aquel día estrené una profunda soledad.
Desde entonces converso con el mar.
Pretendo una quimera.
Le susurro palabras con el atrevido deseo que a través de las olas lleguen a quien necesito creer que las escucha.
Hoy el vaivén de mi barca acuna otro desconsuelo.
Si desde aquella mañana en las profundas aguas, mi padre descansa, lo hará también su compañera. Al fin juntos de nuevo y para siempre.
Texto PUBLICADO EN ESTE ENLACE AQUÍ Museo Marítimo de Barcelona Pagina 17
Para el concurso de Microrrelatos. Frase obligada: "acababa de pisar la cubierta..."