Yo supe lo que era llevar gafas de pequeña, porque cuando tenía cinco años me operaron de estrabismo y por aquello de la Ortóptica y la Pleóptica, es decir rehabilitación ocular, las llevé con un ojo tapado intermitentemente. Así una larga temporada. Después ya no las necesité. Hasta que... Todo empieza no con las canas, ni con las arrugas, ni con ese crujido que hace mi rodilla cuando me levanto del sofá. No. Todo empieza con las letras. Un día cojo el periódico y descubro que alguien ha decidido imprimirlo en un tamaño ridículo. Acerco el periódico a la cara. Nada. Lo alejo. Peor. Busco más luz. Cambio de postura.Sospecho que el problema puede estar en el periódico. Hasta que alguien me dice: —Necesitas gafas. Y yo, naturalmente, respondo: —¿Yo? ¿gafas? Pues si. Al principio solo las necesité para leer. Eso creía. Las dejaba encima de la mesa, junto al libro, y me las ponía con dignidad. Así seguí viendo estupendamente. Lo que ocurrió es que las letras, por alguna razón, se iban...
Maricarmen tenía ochenta y siete años y una llave en el bolsillo que, de pronto, dejó de abrir la puerta de su casa y, con ella, la de su propia vida. Madrid, con su estómago de asfalto y prisa, devoró las paredes donde ella había aprendido a envejecer, el hogar de sus padres, las baldosas por donde caminaba con su paso cansado, el sol de la mañana que iluminaba, tras los visillos, el rincón de su salón... Dice el parte médico que el corazón dejó de latir. Es frialdad de un diagnóstico técnico. ¿Se muere de pena? SÍ. Cuando la pena no es una lágrima breve, sino un frío que se mete entre las costillas y no vuelve a salir. ¿Se muere de disgustos? SÍ. Cuando la dignidad es triturada por el engranaje insensible de los números y los plazos, de los rentistas, de los buitres, y el nudo amargo de la injusticia se clava en la garganta y no deja pasar el aire. ¿Se muere de ansiedad? SÍ. Cuando las noches se convierten en un recuento de sombras, y el pulso se desboca ante el abismo del día siguie...
ATARDECERES ENCUENTROS DE ATARDECER Hay un banco en el parque de mi barrio, bajo las hojas sésiles de un eucalipto, que calma soledades. En algún momento, en un cruce de miradas, ella, me regaló una sonrisa. COMPENETRADOS Quiero seguir siendo playa abierta para tu silueta desafiante. Ambos desplegamos tonalidades en una nube de muaré. Y siempre al atardecer. AURORA. LA BARCA AL ATARDECER La vida cambia en un instante— decía con tristeza mi abuelo— Se emocionaba cuando cada atardecer al subir a su barca para ir a faenar, las veía pintadas. En su navegar acunaba desconsuelos, estrenaba cada día conversaciones, y susurraba palabras en atrevida quimera, convencido de que ella, que descansaba en la profundidad de la aguas, lo escuchaba. Al regresar al muelle empapado de silencio, recogía la redes desanudando sus lagrimas y se alejaba con su soledad, hacia su soledad. Al girarse y en una última mirada hacia su barca, tiraba un beso a las pintadas de rojo junt...
LE SUCEDIÓ A DON QUIJOTE .- Para los viernes creativos titulado Donde se cuenta lo que le sucedio a Don Quijote yendo a ver a su señora Dulcinea .- Presentado a concurso de Esta Noche Te Cuento con el título La limpia Dulcinea .- Relato de 100 palabras para Wonderland titulado Tras la dura jornada DONDE SE CUENTA LO QUE LE SUCEDIÓ A DON QUIJOTE YENDO A VER A SU SEÑORA DULCINEA 𝕰𝖓 𝖚𝖓 𝖑𝖚𝖌𝖆𝖗 𝖉𝖊 𝖑𝖆 𝕸𝖆𝖓𝖈𝖍𝖆...—Bienvenido seáis Don Alfonso Quijano ¿Qué tal por los campos de Castilla?¡Ufff! Quitaos, por Dios, la armadura, que debajo de ese peto oléis a perro. Acercaros después al corredor porticado que dispondré de un arrimadero para vuestro descanso, mientras avisaré a los músicos que toquen la chirimía, el laúd y la vihuela para vos.—¡Ay princesa y señora universal del Toboso! mi Dulcinea, si vos tuvierais las ganas mías de estrujaros no sería menester quitarme la armadura ni os atufaría la peste acumulada en el camino.Vue...
La cannabica. Una vida de humo, gritos y secretos que transforma la casa en un territorio de vergüenza. La susodicha, casi con cuarenta años, grita, escupe blasfemias y fuma para evadirse. No es un gesto estético: es un mecanismo. La hierba le marca el tiempo, le organiza la ansiedad en pequeños descansos combustibles. Fuma como quien se administra una dosis exacta de silencio. La colilla encendida es el metrónomo de la casa. Ellos, sus padres, suspendidos entre la rabia y el miedo, se preguntan cuándo se torció todo. Si fue a los quince, cuando el cannabis empezó a oler en la ropa. Si fue antes, cuando ya respondía con una violencia impropia de su edad. Ya no hay retorno. O eso repiten como si repetirlo fuera una forma de absolverse. La violencia verbal no deja hematomas, pero coloniza el aire. Se incrusta en las cortinas, se posa sobre los muebles, respira en las esquinas. En otro contexto, alguien habría escrito: irritabilidad persistente, baja tolerancia a la frust...
La amistad es, quizá, una de las formas más complejas de conocimiento. Es imposible llegar a conocer completamente a otra persona, incluso después de muchos años, porque la amistad enseña a convivir con aquello que no se comprende del todo. Cada persona es singular, hecha de recuerdos, heridas, deseos, contradicciones y rarezas que la distinguen de todas las demás. Acercarse a alguien es entrar en ese territorio sin la pretensión de conquistarlo. La amistad verdadera no nace necesariamente de la semejanza. A veces nace, precisamente, de la fascinación ante lo diferente. Hay personas que piensan de otra manera, que sienten con otro ritmo. Unas son impulsivas y otras prudentes; unas necesitan decirlo todo y otras encuentran en el silencio su forma de expresión. Hay quien llega tarde a las citas, quién se marcha de un arrebato, quien se encierra cuando algo le duele, quien habla demasiado o repite las cosas y quien parece distante. La amistad consiste también en aprender ese idioma partic...
Musica primitiva y popular de America Instrumentos musicales Representados especialmente por el llamado teponaztli AMÉRICA Existen afirmaciones que, a fuerza de repetirlas, corren el riesgo de parecer perogrulladas. Decir por ejemplo, que para estudiar la música de Las Américas hay que tener presentes las tres grandes fuentes étnicas: 1) La aborigen (es decir la constituida por los diferentes pueblos que habitaban el continente en el momento de su descubrimiento). 2) La europea, formada por descubridores y colonizadores 3) La africana, introducida por el elemento europeo en régimen de esclavitud y con la finalidad de poseer mano de obra, es, ciertamente, perogrullesco; pero, no obstante, hay que decirlo Al establecer el plan para esta sección dedicada la música primitiva y popular de América, es imprescindible destacar la contribución que corresponde a cada uno de estos tres grupos. A causa de ello se ha dividido el capítulo e...
A veces la terraza de nuestra casa no es solo un lugar, sino una tregua. Un espacio donde creemos que el mundo se detiene, donde el afuera se queda fuera y lo frágil descansa. Hasta que algo irrumpe y nos recuerda que nada está completamente a salvo. El viento ha entrado sin pedir permiso y lleva unos días queriendo ser protagonista. Nos ha roto toldos, ha desplazado las sillas mal apoyadas, las macetas que creíamos firmes; también ha arrastrado lo ligero y las plantas que parecían tener raíces. Cruje, golpea, desordena. Tras la ventana miramos cómo la terraza se queda revuelta. Al principio pensamos que era solo eso: ruido, fuerza, objetos vencidos, pero el miedo llegó después, cuando entendimos que el viento no distingue y que, a veces, se lleva más de lo que ve. El viento sigue jugando a ser vigoroso, sigue entrando, sigue empujando, como si quisiera probar hasta dónde llega su poder. Hay un momento en que el ruido deja de ser ruido y se vuelve advertencia. Como una canción ant...
En el siguiente enlace escucharás en Dropbox el AUDIO: EL MILAGRO DE CUMPLIR 74 Este sencillo poema es una mirada agradecida al camino recorrido, a los recuerdos que permanecen y al amor que nos acompaña. Setenta y cuatro años de experiencias, aprendizajes, sueños y nuevos comienzos. Una celebración de la vida y de todo lo que aún queda por vivir, crear y soñar. Texto de Anna Jorba Ricart 17 de septiembre de 2026 Hoy vuelvo la mirada agradecida sobre el largo camino recorrido, y busco en el tiempo, todavía, la añeja luz que que sigue alumbrando mi camino. He conocido el dolor y la partida, la dicha que se fue, fugazmente, y el amor que, quedándose paciente, aún me acompaña en el sendero de mi vida. No cuento los años que he sumado, los llevo como el árbol que marca sus anillos, cada estación me viste de esperanza, con nuevos pasos y destino. Quiero mirar agradecida lo vivido, los días que se estampan en mi alma, ver la luz que ...
Yo nací en Guinea. Hay recuerdos que no son nuestros, pero los llevamos como si lo fueran. Guinea es una tierra que forma parte de mí, aunque mi memoria no haya guardado sus paisajes, ni sus olores, ni el color exacto de sus tardes. No tengo recuerdos propios. Tengo los recuerdos que mis padres, durante años me fueron contando y de una manera y de otra, he terminado por hacerlos míos. Nuestra memoria es como una casa que vamos construyendo con lo que vivimos y en mis primeros años, con lo que nos cuentan. Dentro de mí hay una niña que no recuerdo haber sido. Una niña que nació en una tierra que conozco de oídas, y miro aquello que otros ojos vieron por mí, porque lo veo en las fotos de recuerdo, y esa tierra me resulta extrañamente familiar. Llevo también las palabras de Elsa López, sus escritos, sus poemas, que tantas veces me han hecho mirar hacia atrás, hacia esa memoria de una tierra que siento mía. Y las palabras de Luz Gavás que, con "Palmeras en l...
ATARDECERES ENCUENTROS DE ATARDECER Hay un banco en el parque de mi barrio, bajo las hojas sésiles de un eucalipto, que calma soledades. En algún momento, en un cruce de miradas, ella, me regaló una sonrisa. COMPENETRADOS Quiero seguir siendo playa abierta para tu silueta desafiante. Ambos desplegamos tonalidades en una nube de muaré. Y siempre al atardecer. AURORA. LA BARCA AL ATARDECER La vida cambia en un instante— decía con tristeza mi abuelo— Se emocionaba cuando cada atardecer al subir a su barca para ir a faenar, las veía pintadas. En su navegar acunaba desconsuelos, estrenaba cada día conversaciones, y susurraba palabras en atrevida quimera, convencido de que ella, que descansaba en la profundidad de la aguas, lo escuchaba. Al regresar al muelle empapado de silencio, recogía la redes desanudando sus lagrimas y se alejaba con su soledad, hacia su soledad. Al girarse y en una última mirada hacia su barca, tiraba un beso a las pintadas de rojo junt...
Maricarmen tenía ochenta y siete años y una llave en el bolsillo que, de pronto, dejó de abrir la puerta de su casa y, con ella, la de su propia vida. Madrid, con su estómago de asfalto y prisa, devoró las paredes donde ella había aprendido a envejecer, el hogar de sus padres, las baldosas por donde caminaba con su paso cansado, el sol de la mañana que iluminaba, tras los visillos, el rincón de su salón... Dice el parte médico que el corazón dejó de latir. Es frialdad de un diagnóstico técnico. ¿Se muere de pena? SÍ. Cuando la pena no es una lágrima breve, sino un frío que se mete entre las costillas y no vuelve a salir. ¿Se muere de disgustos? SÍ. Cuando la dignidad es triturada por el engranaje insensible de los números y los plazos, de los rentistas, de los buitres, y el nudo amargo de la injusticia se clava en la garganta y no deja pasar el aire. ¿Se muere de ansiedad? SÍ. Cuando las noches se convierten en un recuento de sombras, y el pulso se desboca ante el abismo del día siguie...
Yo supe lo que era llevar gafas de pequeña, porque cuando tenía cinco años me operaron de estrabismo y por aquello de la Ortóptica y la Pleóptica, es decir rehabilitación ocular, las llevé con un ojo tapado intermitentemente. Así una larga temporada. Después ya no las necesité. Hasta que... Todo empieza no con las canas, ni con las arrugas, ni con ese crujido que hace mi rodilla cuando me levanto del sofá. No. Todo empieza con las letras. Un día cojo el periódico y descubro que alguien ha decidido imprimirlo en un tamaño ridículo. Acerco el periódico a la cara. Nada. Lo alejo. Peor. Busco más luz. Cambio de postura.Sospecho que el problema puede estar en el periódico. Hasta que alguien me dice: —Necesitas gafas. Y yo, naturalmente, respondo: —¿Yo? ¿gafas? Pues si. Al principio solo las necesité para leer. Eso creía. Las dejaba encima de la mesa, junto al libro, y me las ponía con dignidad. Así seguí viendo estupendamente. Lo que ocurrió es que las letras, por alguna razón, se iban...
LE SUCEDIÓ A DON QUIJOTE .- Para los viernes creativos titulado Donde se cuenta lo que le sucedio a Don Quijote yendo a ver a su señora Dulcinea .- Presentado a concurso de Esta Noche Te Cuento con el título La limpia Dulcinea .- Relato de 100 palabras para Wonderland titulado Tras la dura jornada DONDE SE CUENTA LO QUE LE SUCEDIÓ A DON QUIJOTE YENDO A VER A SU SEÑORA DULCINEA 𝕰𝖓 𝖚𝖓 𝖑𝖚𝖌𝖆𝖗 𝖉𝖊 𝖑𝖆 𝕸𝖆𝖓𝖈𝖍𝖆...—Bienvenido seáis Don Alfonso Quijano ¿Qué tal por los campos de Castilla?¡Ufff! Quitaos, por Dios, la armadura, que debajo de ese peto oléis a perro. Acercaros después al corredor porticado que dispondré de un arrimadero para vuestro descanso, mientras avisaré a los músicos que toquen la chirimía, el laúd y la vihuela para vos.—¡Ay princesa y señora universal del Toboso! mi Dulcinea, si vos tuvierais las ganas mías de estrujaros no sería menester quitarme la armadura ni os atufaría la peste acumulada en el camino.Vue...
La cannabica. Una vida de humo, gritos y secretos que transforma la casa en un territorio de vergüenza. La susodicha, casi con cuarenta años, grita, escupe blasfemias y fuma para evadirse. No es un gesto estético: es un mecanismo. La hierba le marca el tiempo, le organiza la ansiedad en pequeños descansos combustibles. Fuma como quien se administra una dosis exacta de silencio. La colilla encendida es el metrónomo de la casa. Ellos, sus padres, suspendidos entre la rabia y el miedo, se preguntan cuándo se torció todo. Si fue a los quince, cuando el cannabis empezó a oler en la ropa. Si fue antes, cuando ya respondía con una violencia impropia de su edad. Ya no hay retorno. O eso repiten como si repetirlo fuera una forma de absolverse. La violencia verbal no deja hematomas, pero coloniza el aire. Se incrusta en las cortinas, se posa sobre los muebles, respira en las esquinas. En otro contexto, alguien habría escrito: irritabilidad persistente, baja tolerancia a la frust...
La amistad es, quizá, una de las formas más complejas de conocimiento. Es imposible llegar a conocer completamente a otra persona, incluso después de muchos años, porque la amistad enseña a convivir con aquello que no se comprende del todo. Cada persona es singular, hecha de recuerdos, heridas, deseos, contradicciones y rarezas que la distinguen de todas las demás. Acercarse a alguien es entrar en ese territorio sin la pretensión de conquistarlo. La amistad verdadera no nace necesariamente de la semejanza. A veces nace, precisamente, de la fascinación ante lo diferente. Hay personas que piensan de otra manera, que sienten con otro ritmo. Unas son impulsivas y otras prudentes; unas necesitan decirlo todo y otras encuentran en el silencio su forma de expresión. Hay quien llega tarde a las citas, quién se marcha de un arrebato, quien se encierra cuando algo le duele, quien habla demasiado o repite las cosas y quien parece distante. La amistad consiste también en aprender ese idioma partic...
Musica primitiva y popular de America Instrumentos musicales Representados especialmente por el llamado teponaztli AMÉRICA Existen afirmaciones que, a fuerza de repetirlas, corren el riesgo de parecer perogrulladas. Decir por ejemplo, que para estudiar la música de Las Américas hay que tener presentes las tres grandes fuentes étnicas: 1) La aborigen (es decir la constituida por los diferentes pueblos que habitaban el continente en el momento de su descubrimiento). 2) La europea, formada por descubridores y colonizadores 3) La africana, introducida por el elemento europeo en régimen de esclavitud y con la finalidad de poseer mano de obra, es, ciertamente, perogrullesco; pero, no obstante, hay que decirlo Al establecer el plan para esta sección dedicada la música primitiva y popular de América, es imprescindible destacar la contribución que corresponde a cada uno de estos tres grupos. A causa de ello se ha dividido el capítulo e...
A veces la terraza de nuestra casa no es solo un lugar, sino una tregua. Un espacio donde creemos que el mundo se detiene, donde el afuera se queda fuera y lo frágil descansa. Hasta que algo irrumpe y nos recuerda que nada está completamente a salvo. El viento ha entrado sin pedir permiso y lleva unos días queriendo ser protagonista. Nos ha roto toldos, ha desplazado las sillas mal apoyadas, las macetas que creíamos firmes; también ha arrastrado lo ligero y las plantas que parecían tener raíces. Cruje, golpea, desordena. Tras la ventana miramos cómo la terraza se queda revuelta. Al principio pensamos que era solo eso: ruido, fuerza, objetos vencidos, pero el miedo llegó después, cuando entendimos que el viento no distingue y que, a veces, se lleva más de lo que ve. El viento sigue jugando a ser vigoroso, sigue entrando, sigue empujando, como si quisiera probar hasta dónde llega su poder. Hay un momento en que el ruido deja de ser ruido y se vuelve advertencia. Como una canción ant...
Yo nací en Guinea. Hay recuerdos que no son nuestros, pero los llevamos como si lo fueran. Guinea es una tierra que forma parte de mí, aunque mi memoria no haya guardado sus paisajes, ni sus olores, ni el color exacto de sus tardes. No tengo recuerdos propios. Tengo los recuerdos que mis padres, durante años me fueron contando y de una manera y de otra, he terminado por hacerlos míos. Nuestra memoria es como una casa que vamos construyendo con lo que vivimos y en mis primeros años, con lo que nos cuentan. Dentro de mí hay una niña que no recuerdo haber sido. Una niña que nació en una tierra que conozco de oídas, y miro aquello que otros ojos vieron por mí, porque lo veo en las fotos de recuerdo, y esa tierra me resulta extrañamente familiar. Llevo también las palabras de Elsa López, sus escritos, sus poemas, que tantas veces me han hecho mirar hacia atrás, hacia esa memoria de una tierra que siento mía. Y las palabras de Luz Gavás que, con "Palmeras en l...
COMEDIA Este relato tiene varias versiones. LA COMEDIA presentado al I CONCURSO DE MICRORRELATOS MANUEL J. PELÁEZ EN ABRIL DE 2013 y presentado a TEATRO OLYMPIA Atravieso la antesala del teatro. Acaban de colocar un mural de grandes dimensiones con la ficha técnica de la obra. Una litografía de mi foto al lado de máscaras Mayas que evocan, a modo de viaje en el tiempo, la civilización centroamericana más desarrollada. Verme de cuerpo entero junto a milenarias deidades aztecas es un sincretismo sin coherencia sustancial. Se nos intuye la esencia. Parecemos reencarnados. Salgo a fumar. Un aire gélido transita mi cuerpo al tiempo que me viene a la memoria un cuchitril del que escapé, el teatro de mis inicios. Abandoné el respirar agitado bajo el cartón de caretas petrificadas que me robaban el aire. Una pesadilla. Como mi vida, hasta que dejé evaporar las lágrimas de aquel desértico llanto. Hoy, mi compañía es de prestigio. Destacan mi nombre y resaltan mi figura, pero en mi nada ha camb...
Navidades tóxicas Texto presentado al "Sexto concurso de Cuentos de Navidad" que convoca Zenda. Año 2021 Cuentos enfrentaDOS Al iniciar el esquema del cuento dudé si escribir una historia de lobos en cuadrilla disfrutando de un festín de comilonas, o relatar lo que de verdad fue durante años, entre el árbol, las luces, las guirnaldas, los villancicos, el Belén, los Reyes Magos, y la Noche de Paz, el nunca mejor dicho, cuento navideño de mi vida. la forma mas común para empezar sería: Érase una vez una manada de lobos que al atardecer se daban cita para descender de las heladas cumbres a los llanos y cazar las presas con las que alimentarse. .. o así: Érase una vez una parentela– que no una familia de matices entrañables– que se reunía de año en año en un polvorín, a expensas de que cualquier palabra se convirtiera en chispa y explotara desatando reproches, insultos y lágrimas, con un volu...
CAPVESPRES VIDEO TEXTO Y VOZ DE ANNA JORBA RICART EN YOUTUBE Relato Ganador del I Concurs de Relatos Curts Sant Jordi 2022 ASSOCIACIÓ DE COMERCIANTS DEL GUINARDÓ En Libreria Cariteu de Mare de Deu de Montserrat 39 de Barcelona Jurado: Marta Noviembre y Xavier Ballester Finalistas mencionados: Marta Marsé con el relato:"Mai vérmella" Josep Palau con el relato: "Adaptar-se o morir" Art de vireo con el relato: "Consol, treball" CAPVESPRES Estem al mes de juny, que anticipa les primeres calors, presagiant el que després serà un implacable estiu. El parc llueix esplèndid, amb l'encant que la primavera en un ventall de colors engalana als racons de plantes i flors. Aquests racons on anem a les tardes buscant tranquil·litat. Per l'avinguda la veig com va baixant poc a poq uet. És com una figureta menuda i fràgil que s'acosta a mi. Ella, amb la seva vista afeblida, només em veu quan està a la meva alçada, ja molt a prop. M'agafa de la mà i ...
AMORÍOS DE TABLAO Texto para Para el Viernes creativo Mi padre me machacaba al acercarnos al escenario para que me fijara en aquellas piernas de mujer. Me decía que en el pueblo no había ninguna otra que las tuviera tan sexys como ella, que él lo sabía con certeza, y que, además, cubiertas con medias caladas, esas que llaman de red, quedabas atrapado solo con mirarlas. Lo decía con una autoridad que no admitía réplica, como si hubiera pasado media vida haciendo un censo de piernas femeninas. Mi padre insistía en que mirase las piernas de aquella mujer. Yo, en cambio, tenía bastante claro dónde había que mirar. Y no era precisamente donde él señalaba. A mí las de aquella mujer no me interesaban. Yo quería ver las otras. Las del repiqueteo de caballería pisando con brío, las que rebosaban flamencura, las de las botas de cuero hasta la rodilla, las del zapateado con donaire… las que decía mi madre tener aquel bailarín zalamero, el figurín que parecía un pincel que la vis...
PREMIOS, MENCIONES O PUBLICACIONES DE 2023 PARC DE (A)TRAÏCIONS en mi blog y Publicado en la web de TMB en este enlace COMIAT presentado y publicado en el Ajuntament de Montcada i Rexach Sant Jordi 2023 EN EL ÚLTIMO TRAMO Presentado a Concurso Zenda #historiasdemujeres, febrero 2023 ACCEPTACIÓ Publicado en RC Relats en català. Febrero de 2023 CONTAMINACIÓN Presentado en Concurso de Microrrelatos del Museo Marítimo de Barcelona el 21 de febrero de 2023 EL CULTURAL 140 POEMAS. PASIONES HUMANAS. Marzo 2023 Aceptación PREMIOS, MENCIONES O PUBLICACIONES DE 2022 SI ES SI Finalista en el Concurso de Microrrelatos de Abogados del mes de Octubre de 2022 PECES VOLADORES Recitado por Raúl Luna puedes oir en Ivoox (regalo de cumpleaños) LUZ PARA DAR A LUZ Finalista del concurso de Microrrelatos de Abogados del mes de septiembre JUSTICIA Y TOGA Finalista en el concurso de Microrrelatos de Abogados julio 2022 PECES VOLADORES , CONT...
Hace unos días asistí, en el Circulo Lucentino , a la celebración del VIII Encuentro de Mayores , organizado por el área de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Lucena. Primero un desayuno de bienvenida y posteriormente, Elisabeth Justicia, ilustradora, diseñadora gráfica e integradora social, impartió una ponencia dando voz a un personaje: " Dominga habla sola" , que encarna un proyecto social para visibilizar a las personas mayores. Y al final, fiesta musical con la actuación de una gran voz con: Karmen Rivero. Esta entrada surge de aquellas reflexiones, de la necesidad de mirar de frente la edad, abrazarla en su plenitud, en la experiencia y en la fuerza de mujeres que no pedimos permiso por existir. A la palabra “vieja” , se le ha de quitar el peso negativo que a menudo la acompaña, y aprendí lo que es el edadismo actual , esa discriminación silenciosa que invisibiliza a quienes envejecemos. No pido permiso por existir Hay muj...
La cannabica. Una vida de humo, gritos y secretos que transforma la casa en un territorio de vergüenza. La susodicha, casi con cuarenta años, grita, escupe blasfemias y fuma para evadirse. No es un gesto estético: es un mecanismo. La hierba le marca el tiempo, le organiza la ansiedad en pequeños descansos combustibles. Fuma como quien se administra una dosis exacta de silencio. La colilla encendida es el metrónomo de la casa. Ellos, sus padres, suspendidos entre la rabia y el miedo, se preguntan cuándo se torció todo. Si fue a los quince, cuando el cannabis empezó a oler en la ropa. Si fue antes, cuando ya respondía con una violencia impropia de su edad. Ya no hay retorno. O eso repiten como si repetirlo fuera una forma de absolverse. La violencia verbal no deja hematomas, pero coloniza el aire. Se incrusta en las cortinas, se posa sobre los muebles, respira en las esquinas. En otro contexto, alguien habría escrito: irritabilidad persistente, baja tolerancia a la frust...
Yo supe lo que era llevar gafas de pequeña, porque cuando tenía cinco años me operaron de estrabismo y por aquello de la Ortóptica y la Pleóptica, es decir rehabilitación ocular, las llevé con un ojo tapado intermitentemente. Así una larga temporada. Después ya no las necesité. Hasta que... Todo empieza no con las canas, ni con las arrugas, ni con ese crujido que hace mi rodilla cuando me levanto del sofá. No. Todo empieza con las letras. Un día cojo el periódico y descubro que alguien ha decidido imprimirlo en un tamaño ridículo. Acerco el periódico a la cara. Nada. Lo alejo. Peor. Busco más luz. Cambio de postura.Sospecho que el problema puede estar en el periódico. Hasta que alguien me dice: —Necesitas gafas. Y yo, naturalmente, respondo: —¿Yo? ¿gafas? Pues si. Al principio solo las necesité para leer. Eso creía. Las dejaba encima de la mesa, junto al libro, y me las ponía con dignidad. Así seguí viendo estupendamente. Lo que ocurrió es que las letras, por alguna razón, se iban...
La vida es como un bumerán: todo lo que lanzas, tarde o temprano regresará a ti. A veces la vida te cruza con gente cuya alma está torcida, que se alimenta de lo que rompe, que sonríe mientras hiere y que abusa de ti. Y duele. Duele porque una no espera que exista tanta falsedad en quienes, en algún momento, se disfrazaron de cordialidad. La decepción me ha llegado con un burofax. Un golpe a traición. Una absoluta injusticia. Por un momento sentí que mi mundo, ya delicado tras la enfermedad, se encogía; que esa demanda sería un cristal hecho añicos que no sabría recomponer. Pero ahí, en la herida abierta, ha revivido algo poderoso en mí: la serenidad. SOBREVIVO A UN BUROFAX He aprendido a ver, a nombrar, a no justificar lo injustificable. He aprendido que tú, torpe, limitada y rebelde, no defines mi valor; que tú, soberbia y arrogante, no sabes ni un ápice de quién soy yo; y que tú, perro faldero, que sigues órdenes sin dignidad, solo me das lástima. Ninguno merece mi atenci...
Maricarmen tenía ochenta y siete años y una llave en el bolsillo que, de pronto, dejó de abrir la puerta de su casa y, con ella, la de su propia vida. Madrid, con su estómago de asfalto y prisa, devoró las paredes donde ella había aprendido a envejecer, el hogar de sus padres, las baldosas por donde caminaba con su paso cansado, el sol de la mañana que iluminaba, tras los visillos, el rincón de su salón... Dice el parte médico que el corazón dejó de latir. Es frialdad de un diagnóstico técnico. ¿Se muere de pena? SÍ. Cuando la pena no es una lágrima breve, sino un frío que se mete entre las costillas y no vuelve a salir. ¿Se muere de disgustos? SÍ. Cuando la dignidad es triturada por el engranaje insensible de los números y los plazos, de los rentistas, de los buitres, y el nudo amargo de la injusticia se clava en la garganta y no deja pasar el aire. ¿Se muere de ansiedad? SÍ. Cuando las noches se convierten en un recuento de sombras, y el pulso se desboca ante el abismo del día siguie...
ATARDECERES ENCUENTROS DE ATARDECER Hay un banco en el parque de mi barrio, bajo las hojas sésiles de un eucalipto, que calma soledades. En algún momento, en un cruce de miradas, ella, me regaló una sonrisa. COMPENETRADOS Quiero seguir siendo playa abierta para tu silueta desafiante. Ambos desplegamos tonalidades en una nube de muaré. Y siempre al atardecer. AURORA. LA BARCA AL ATARDECER La vida cambia en un instante— decía con tristeza mi abuelo— Se emocionaba cuando cada atardecer al subir a su barca para ir a faenar, las veía pintadas. En su navegar acunaba desconsuelos, estrenaba cada día conversaciones, y susurraba palabras en atrevida quimera, convencido de que ella, que descansaba en la profundidad de la aguas, lo escuchaba. Al regresar al muelle empapado de silencio, recogía la redes desanudando sus lagrimas y se alejaba con su soledad, hacia su soledad. Al girarse y en una última mirada hacia su barca, tiraba un beso a las pintadas de rojo junt...
LA DEMANDA QUE NO DEBIÓ EXISTIR ENVIADO A MIS ANTIGUOS VECINOS DE BARCELONA La amarga experiencia de enfrentar una demanda me hace escribiros sobre lo sucedido. Me duele ver cómo el egoísmo se disfraza de necesidad, cómo el aprovechamiento se oculta detrás de sonrisas falsas y cómo la ambición sirve de excusa para pisar a los demás sin remordimiento. Esta es mi sensación tras lo que he vivido con la venta de mi piso de Barcelona. Después de 17 meses, he recibido una demanda por ocultar " carbonatación en el edificio construido en 1947… " —una reclamación que — ha sido un golpe inesperado. No solo por el impacto económico, sino por la herida emocional que deja la decepción. Es duro descubrir cómo los compradores han retorcido la realidad y usado el mecanismo legal para sacar provecho con exigencias disfrazadas de derechos. Me queda una mezcla amarga de tristeza al constatar que los compradores han actuado sin detenerse a pensar en el daño que me han hecho...
UNA NAVIDAD EN ZAPATILLAS La Navidad me llega este año sin pedir permiso. No me trae campanas ni villancicos, sino una bolsa arrugada de días difíciles, de un año complicado, de un par de propósitos a medio estrenar y de una risa que demasiadas veces se esconde detrás del cansancio. Ahora la tengo sentada en la cocina y metida en la nevera. Con los turrones, los mantecados, el pavo, el cochinillo, el marisco, el cava, el vino, etc. Me gusta esta Navidad que llega así, cuando no hay público y el corazón anda en zapatillas. Amigable y pacífica. El horno volverá a encenderse, el móvil se quedará sin batería justo en una videollamada y alguien —siempre alguien— me preguntará por qué aún no "he arreglado mi vida”. Yo lejos de ofenderme, tomaré nota y soltaré una carcajada discreta. El humor también es una forma de fe. En lugar de promesas grandilocuentes, este año repartiré gestos pequeños: un mensaje enviado aunque me dé pereza, menos quejarme, un perdón que no pide explicaciones, un ...
A veces la terraza de nuestra casa no es solo un lugar, sino una tregua. Un espacio donde creemos que el mundo se detiene, donde el afuera se queda fuera y lo frágil descansa. Hasta que algo irrumpe y nos recuerda que nada está completamente a salvo. El viento ha entrado sin pedir permiso y lleva unos días queriendo ser protagonista. Nos ha roto toldos, ha desplazado las sillas mal apoyadas, las macetas que creíamos firmes; también ha arrastrado lo ligero y las plantas que parecían tener raíces. Cruje, golpea, desordena. Tras la ventana miramos cómo la terraza se queda revuelta. Al principio pensamos que era solo eso: ruido, fuerza, objetos vencidos, pero el miedo llegó después, cuando entendimos que el viento no distingue y que, a veces, se lleva más de lo que ve. El viento sigue jugando a ser vigoroso, sigue entrando, sigue empujando, como si quisiera probar hasta dónde llega su poder. Hay un momento en que el ruido deja de ser ruido y se vuelve advertencia. Como una canción ant...
LE SUCEDIÓ A DON QUIJOTE .- Para los viernes creativos titulado Donde se cuenta lo que le sucedio a Don Quijote yendo a ver a su señora Dulcinea .- Presentado a concurso de Esta Noche Te Cuento con el título La limpia Dulcinea .- Relato de 100 palabras para Wonderland titulado Tras la dura jornada DONDE SE CUENTA LO QUE LE SUCEDIÓ A DON QUIJOTE YENDO A VER A SU SEÑORA DULCINEA 𝕰𝖓 𝖚𝖓 𝖑𝖚𝖌𝖆𝖗 𝖉𝖊 𝖑𝖆 𝕸𝖆𝖓𝖈𝖍𝖆...—Bienvenido seáis Don Alfonso Quijano ¿Qué tal por los campos de Castilla?¡Ufff! Quitaos, por Dios, la armadura, que debajo de ese peto oléis a perro. Acercaros después al corredor porticado que dispondré de un arrimadero para vuestro descanso, mientras avisaré a los músicos que toquen la chirimía, el laúd y la vihuela para vos.—¡Ay princesa y señora universal del Toboso! mi Dulcinea, si vos tuvierais las ganas mías de estrujaros no sería menester quitarme la armadura ni os atufaría la peste acumulada en el camino.Vue...
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