Todavía estoy a tiempo. Una semana después 2

ejercicios de fuerza

Todavía estoy a tiempo. Una semana después… cuando los cambios empiezan a sentirse.

Apenas ha pasado una semana desde que inicié este camino y ya percibo señales que durante mucho tiempo creí perdidas. Me levanto con algo más de energía. Duermo mejor. Las piernas responden con menos protesta al andar. Incluso la respiración parece haber encontrado un ritmo más amable. 
El ejercicio de fuerza, que al principio observaba con desconfianza, empieza a revelarme sus beneficios. Comprendo ahora lo que nadie me había explicado: no se trata únicamente de desarrollar músculo, sino de recuperar autonomía. Cada ejercicio fortalece mis brazos y piernas y fortalece mi confianza. Me reconforta descubrir que el cuerpo todavía es capaz de adaptarse, de responder, de reconstruirse. 

También la alimentación ejerce sus pequeños milagros. Tengo más hambre que un político en campaña. Mi entrenador y nutricionista, Iván, ya lo sabe. Me gustaría decirle que cuando empiezo el día con el desayuno, ya estoy pensando en la siguiente comida. Sin embargo, descubro una sensación nueva de ligereza. Como si mi cuerpo agradeciera, por fin, que alguien hubiera vuelto a escucharlo. 

El escritor francés Brillat-Savarin, autor del primer tratado de gastronomía,  dejó escrita una frase célebre: "Dime lo que comes y te diré quién eres". Hoy me permito reformularla: "Dime cómo me alimento y te diré cuánto me quiero."

El Dr. Romero, endocrino del programa Domina tu Diabetes, y el equipo que me acompaña repiten una idea que cada día entiendo mejor: la verdadera transformación no se produce en unos días ni en unas semanas, sino en la suma de pequeñas decisiones cotidianas que terminan convirtiéndose en hábitos. No esperamos la perfección; esperamos la continuidad. 
Y esa idea me libera. 
Sé que este camino no termina con el entusiasmo de los primeros días. Continuará mañana, pasado mañana y la semana que viene. Seguiré viendo vídeos formativos, aprendiendo de quienes saben. Seguiré comunicándome a diario a través de Telegram, compartiendo dudas, avances y tropiezos. Enviaré fotografías de mis controles, de mis comidas, de mis entrenamientos y de esos pequeños logros que a veces solo son visibles para quien los está viviendo. La objetividad también tiene su importancia. 
Llegará un momento en que los resultados dejarán de ser una sensación para reflejarse en los análisis, en las medidas, en la fuerza recuperada y en la imagen que me devuelve el espejo. 
Mientras tanto, confío en el proceso. Como quien planta un árbol sabiendo que no disfrutará de su sombra al día siguiente, sino que deberá esperar con paciencia mientras echa raíces. 
Formo parte de un equipo y eso me parece, en sí mismo, una victoria. 

 ¿Os acordáis de la  película El exótico Hotel Marigold que refleja esta idea? :  "Al final todo saldrá bien, y si no ha salido bien, es que todavía no es el final". Este proceso se parece un poco a eso. No estoy llegando a una meta. Estoy aprendiendo a caminar de nuevo hacia mí misma.

Todavía estoy a tiempo. Prólogo de un cambio 

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